Ford es sólo el principio

Como ya sabrá, la armadora automotriz Ford canceló su proyecto para una nueva planta de mil 600 millones de dólares en San Luis Potosí. La noticia provocó que el peso mexicano se desplomara hasta un nuevo mínimo histórico frente al dólar, cuya cotización spot que cerró en 21.05 pesos.

A los inversores no les gusta tener la sensación de que por la presión de Donald Trump, habrá más empresas cancelando inversiones y sacando su dinero del país, pero de hecho, es exactamente lo que va a ocurrir. Ford es sólo el principio.

Y es que imagine por un momento que usted dirige una empresa a la que el poderoso gobierno gringo, le advierte que o cede a sus presiones o la castigará de múltiples maneras. Tiene la opción de ser desafiante con todas las de perder ante un gobernante autoritario e impredecible, o de ajustar sus planes de inversión. Es lo que hizo Ford.

Las empresas norteamericanas pues, doblarán las manos una a una, y quizá, sea lo mejor para ellas en términos de cálculo del costo-beneficio. Nada que juzgarles.

Esto no significa que vayan a desmantelar sus plantas y llevárselas de la noche a la mañana, pero sí que sólo mantendrán operaciones en México de aquellos proyectos enfocados en mercados distintos del estadounidense.

Bajo su trasnochada y absurda lógica proteccionista, Trump asegura que les estamos ‘robando’ empleos.

Lo que no dice es que gracias a las ventajas que México representa para muchas firmas en el marco del TLCAN, los consumidores norteamericanos han conseguido tener productos a más bajo costo, y cerrarles la puerta como quiere ahora, generará un efecto búmeran.

El costo por recuperar –en el mejor de los casos- unos cuantos puestos de trabajo, será que las mercancías se encarezcan para el consumidor norteamericano.

A pesar de este sinsentido, Trump no dará marcha atrás, pues gracias a esas promesas de recuperar empleos pudo conseguir muchos votos que lo llevaron a la Casa Blanca.

Para que no quede lugar a dudas de que va en serio, ayer mismo amenazó a General Motors con un impuesto fronterizo si fabrica autos en México que más tarde pretenda vender en Estados Unidos.

Lo de ayer pues, es sólo el más reciente llamado de atención para las autoridades mexicanas, que siguen muy confiadas en que Trump se moderará al llegar al poder el 20 de enero. No habrá tal moderación.

Pese a las más recientes evidencias en contra, aquí el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, sigue soñando con que no habrá una cascada de decisiones como la de Ford. Un buen botón de muestra de lo rebasado que está el gobierno ante la crisis que se avecina, y que no tiene idea de cómo enfrentar.

No hay diferencia entre la ‘estrategia’ que han perseguido, y ponerse a rezar.

En vez de ello, mucho ayudaría que se enfocaran en el crónico cáncer que sigue matando a la estabilidad macroeconómica y al peso: el gasto público deficitario. El problema del gobierno no es la falta de ingresos, sino su excesivo gasto.

Dicho sea de paso, un montón de políticos populistas siguen oponiéndose al ‘gasolinazo’, pero evaden entrarle al tema central de dónde se debe recortar el Presupuesto para que sea posible  bajar el IEPS al combustible, y con ello, su precio. No les crea nada.

En fin. Dado que Ford es sólo el comienzo, hay que buscar compensar los capitales que perderemos, atrayendo más desde otras latitudes. Es indispensable entonces eliminar barreras a la libre importación de mercancías, pero también, los arbitrarios topes que existen a la inversión extranjera en el país.

Ante adversidades históricas, acciones inéditas.

E-mail: [email protected]gmail.com

@memobarba

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