Mayra Martínez Medina -

Tres años antes de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte el gobierno mexicano desplegó una estrategia de comunicación respecto a los beneficios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Los profesionales de la comunicación que siguieron de cerca este capítulo de la historia comercial de México la recuerdan como una campaña exhausta dentro y fuera de Estados Unidos, “el gobierno mexicano contrató agencias de relaciones públicas y cabildeo, se acercó a los diarios de mayor influencia, a los líderes de opinión y políticos destacados, contactó con las comunidades regionales que parecían afectadas por el acuerdo comercial, se apoyó de su red de consulados en territorio norteamericano”.

En la década de los noventa, platicó en una reunión la semana pasada uno de estos comunicadores, también existieron políticos opositores al TLCAN que al igual que Trump en plena contienda electoral enfatizaron las afectaciones que el tratado implicaría para Estados Unidos en materia económica y laboral. A diferencia de hace 27 años el gobierno mexicano se blindó contra los ataques con estrategias de comunicación y argumentos durante tres años.

¿Cuáles fueron las estrategias de comunicación desde aquel 21 de julio de 2016 por parte del gobierno mexicano cuando el actual presidente de Estados Unidos oficializó en campaña su propuesta de levantar un muro?

A nivel mediático sobresalieron las declaraciones del presidente Enrique Peña Nieto respecto a que México no costearía la construcción de ningún muro. Después ocurrieron los encontronazos entre miembros del gabinete tras la visita a nuestro país del entonces candidato Donald Trump. Así pasó el tiempo hasta que llegó el día del triunfo del magnate en las elecciones y su toma de protesta como presidente de Estados Unidos el 20 de enero.

El miércoles 25 de enero Trump firmó la orden ejecutiva de construir el muro en la frontera con México. Al día siguiente Alberto Baillères,  presidente de Grupo Bal (Palacio de Hierro, Fresnillo, Peñoles, GNP, entre otras empresas)  expresó su respaldo al presidente Enrique Peña Nieto, “es tiempo de respetar y apoyar nuestras instituciones, y a nuestro presidente”. Lo mismo hizo Alejandro Ramírez, director general de Cinépolis y presidente del Consejo Mexicano de Negocios al cual están afiliadas 49 empresas entre nacionales e internacionales.

A estas dos voces y a la de miles de mexicanos se sumó la de Carlos Slim por la “unidad nacional”. “Estoy apoyando” al presidente, enfatizó el magnate en su conferencia del 27 de enero.

En cuestión de minutos el respaldo de estos tres hombres intensificó el sentimiento de unidad nacional y se hicieron todavía más públicos los beneficios de México para Estados Unidos en el TLCAN, lo que no logró el presidente ni su gabinete desde meses atrás.

Esto nos enseña que las estrategias de comunicación nunca terminan y siempre hay que estar alertas para saber cuándo intensificarlas.

@mayrafinanzas

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