Mayra Martínez Medina -

El alza de 20 por ciento en el precio de los combustibles que inició este año ya lo resintió Grupo Industrial Maseca. La empresa con sede en Monterrey incorporó éste y otros incrementos al precio de su harina de maíz, se comprometió a no aplicar más aumentos, al menos hasta junio. Claro que de ocurrir acontecimientos que presionen el costo  operativo del negocio antes de esa fecha, seguramente, la compañía elevará una vez más el precio de su insumo.

Que Maseca traslade los incrementos del mercado a sus productos es un factor que quizá no le quite el sueño a muchos pero sí es un dato importante porque en México el consumo per cápita de tortilla es de aproximadamente 90 kilogramos al año, un volumen tres veces superior al del pan.

El aumento de la harina de maíz obedece no sólo al encarecimiento de los combustibles, también al fortalecimiento del dólar. Recordemos que durante los días transcurridos de este 2017 la divisa estadunidense se apreció 8 por ciento frente al peso y que el año anterior lo hizo en 20 por ciento.

Seguramente más de una empresa ya trasladó o bien trasladará en el muy, muy corto plazo el incremento de los combustibles al precio final de sus insumos. Ante este escenario la estimación del mercado –incluida la del Banco de México- apunta hacia una inflación de  4 por ciento este año. Hay quienes consideran hasta 5 por ciento. Ya veremos.

Hace unos días conversé con Marco Oviedo, economista en jefe para Barclays México, me comentó que quizá el próximo año la inflación regrese al 3 por ciento que vimos en 2016. Esto a pesar del incremento de los combustibles y otros productos de la canasta básica. ¿Será?

Sólo el tiempo, el comportamiento del dólar y los combustibles le darán o no la razón al economista de Barclays, quien hasta ahora ha sido muy acertado en sus pronósticos. Su estimado de regresar a una inflación de 3 por ciento parece complicado. Tan solo durante la semana que terminamos dos empresas listadas en la Bolsa Mexicana de Valores anunciaron que tras el alza de los combustibles aplicaron el mismo efecto sobre el precio de sus productos. Una es Maseca y la otra Kimberly Clark, esta última orientada al mercado del cuidado personal, en la categoría del segmento tissue que incluye papel higiénico y servilletas.

Así como Maseca es relevante en el mercado considerando la demanda de sus productos de harina; Kimberly Clark es el rey de la categoría tissue y no es para menos si tomamos en cuenta que en los últimos 12 años el consumo de papel higiénico y servilletas viene en ascenso por el crecimiento poblacional. En este lapso la producción de papel aumentó 1.7 por ciento. La empresa que dirige Pablo González Guajardo apostó bien por este segmento hoy tiene en sus manos el 65 por ciento del mercado.

A juzgar por los números la demanda de tortillas y papel higiénico suman un volumen considerable será porque ambos son productos que forman parte de la vida cotidiana de los mexicanos. Si a la lista de alza de precios agregamos las tarifas eléctricas, ¿será que la inflación regrese a 3 por ciento el próximo año? Ni qué decir del consumo de luz, la usamos todo el día.

La explicación de Marco es que el aumento de 20 por ciento en los combustibles la tendremos una vez en el año. No será una constante.

@mayrafinanzas

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