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Acabamos de empezar el llamado maratón Guadalupe- Reyes, que para muchos comercios es el de mayores ventas en el año, y con razón. A los trabajadores formales, por ley, les llega su aguinaldo antes del 20 de diciembre. Desde la creación de El Buen Fin, fin de semana largo de noviembre con “las mejores ofertas del año”, a algunos burócratas y empleados privados les adelantan todo o parte de ese aguinaldo.

 

La gran pregunta que muchos se hacen es: ¿qué debo hacer con ese ingreso extra? Los usos más comunes son: para pagar la cena de navidad, comprar regalos, abonar o salir de deudas y para ahorrar/invertir.

 

Es muy importante no excederse en los gastos desde noviembre y diciembre, pues la llamada “cuesta de enero” se evita así: si te administras bien y no te excedes en los meses previos, no tienes por qué andar “tronándote los dedos”, endeudándote o empeñando tus pertenencias después.

 

El primer tip para llevar el control de gastos es tener por escrito, cuando menos en papel o en una hoja de cálculo -concepto por concepto-, la suma de todos tus ingresos del mes en una columna, mientras en otra, pones el desglose de tus gastos fijos (los que no puedes evitar), y los adicionales -como los regalos y la cena navideña o de año nuevo-.

 

Con que hagas esto estarás elaborando un sencillo presupuesto que, por desgracia, la mayoría no hace, y con ello, se pierde la oportunidad de tener control sobre sus finanzas personales.

 

Si desde ese presupuesto te salen números rojos, o sea, tus gastos son mayores que los ingresos, ¡cuidado! Hay que aplicar la tijera y ver qué podemos recortar.

 

Si estás en números negros, es decir, si tu presupuesto está equilibrado, o si te sobra parte de tu ingreso, ya puedes ahorrar para invertir, ¡excelente! No te va a pesar la cuesta de enero gracias a que fuiste responsable y previsor con tus finanzas. Claro, esto también es válido para todos los meses.

 

El porcentaje mínimo que recomiendo como ahorro, ganes lo que ganes, es del 10 por ciento. O sea, que después de descontar tus gastos, el dinero que te quede debería ser del 10 por ciento no sólo de tu sueldo (si eres empleado), sino de todos tus ingresos.

 

A propósito, parte del no excederse está en ser mesurado con el uso de la tarjeta de crédito. Para algunos están satanizadas, pero la realidad es que es importante tener una, como mínimo, por las ventajas que ofrece y el buen historial que te permite construir si eres cumplido. Esto te permitirá acceder a créditos más grandes e importantes en el futuro, como préstamos para auto o casa.

 

Las tarjetas no compran solas, así que el problema no son ellas, sino los malos hábitos de consumo de uno mismo.

 

Ahora bien: ¿Cómo puedes mejorar tus ingresos? Es más fácil decir que hacer, pero debe hacerse. Si quieres mejorar tu nivel de vida, necesitas más ingresos. No hay más. Para conseguirlos debes analizar todas tus opciones y poner manos a la obra.

 

Puede ser que ya sea hora de buscar un nuevo empleo, de iniciar un negocio de medio tiempo o tiempo completo, expandir tu empresa, invertir más en publicidad, etc. Las opciones son muchas y sólo hay que empezar.

 

No se puede mejorar el nivel de vida recortando gastos. Recuerda que la clave es ganar más.

 

Una vez que se tiene algo de ahorro, el siguiente paso es invertirlo. Dejarlo “debajo del colchón” o en la alcancía, es una pésima idea.

 

Los cetes y las afores tampoco son una buena opción, simplemente -en el mejor de los casos-, serán una alternativa menos perdedora.

 

En otra entrega abundaremos sobre el tema financiero, pero quien esté interesado en adelantar, puede suscribirse gratis a nuestro boletín de inversiones Top Money Report (http://bit.ly/2HGJnJ9) .

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