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Escribo estas líneas con una profunda tristeza y preocupación: se están comenzando a cumplir los peores pronósticos que algunos hicimos respecto a lo que habría de venir con la llegada de López Obrador (AMLO) al poder.

 

El desabasto de combustible es la primera gran crisis económica del sexenio.

 

De nada sirve que las autoridades digan que “hay suficiente combustible” en Pemex, pues de este modo, quizá sea la empresa la que no tiene desabasto, pero los ciudadanos que están padeciendo la escasez en un número creciente de estados.

 

Y no. No se debe a las “compras de pánico” generadas por “una campaña en redes sociales” -como acusa la secretaria de Energía, Rocío Nahle-, sino al capricho de dejar de enviar combustible por ductos para distribuirlo mediante pipas y carros tanque que, además de mucho más caros, serán por completo insuficientes.

 

La secretaria Nahle dijo anoche en una entrevista radiofónica en el programa “Charros vs. Gángsters” de MVS Noticias, que “todos los piperos del país” ya están trabajando para Pemex distribuyendo combustible.

 

Si es así ya, entonces el problema se pondrá mucho más grave en cuestión de semanas, pues a pesar de que “todas” las pipas a nivel nacional ya estén trabajando, el desabasto sigue sin resolverse en Michoacán, Querétaro, Jalisco, Guanajuato, Querétaro y otras entidades.

 

Si a esto sumamos ahora la Ciudad de México, muy pronto la crisis de falta de gasolina se volverá un problema NACIONAL. Así parece que será… y peor.

 

Hoy miércoles el presidente en su conferencia matutina, AMLO ha insistido que no abrirán los ductos mientras siga habiendo “huachicol” (combustible robado).

 

Bien. Esta noticia lo que anticipa es que -si AMLO en efecto se obstina en esa decisión-, el desabasto será una constante durante AÑOS.

 

Es un grave error suponer que las actuales medidas “acabarán” con el robo de gasolina, diésel y gas.

 

No se sabe que haya caído un solo responsable de los huachicoleros “de adentro” o “de afuera” de Petróleos Mexicanos. Tampoco se ha anunciado ninguna estrategia o campaña masiva para clausurar tomas clandestinas.

 

Es decir: AMLO ni siquiera tiene en la cabeza resolver el problema del robo en los ductos, sino que en su opinión -equivocada-, lo mejor es utilizar un “nuevo” (arcaico) sistema de distribución que dejó de utilizarse hace décadas por ineficiente, lento y costoso.

 

Mientras esta sea la situación, los ciudadanos seguiremos injustamente pagando por una crisis que no nos corresponde padecer, y los criminales huachicoleros, seguirán haciendo de las suyas ahora asaltando pipas y expandiendo sus actividades ilícitas.

 

El diagnóstico de ausencia de un Estado de derecho en plena vigencia, es más que conocido. Ese es el problema de fondo en nuestro país: la impunidad.

 

El gobierno NO debería estarse dedicando a ver cómo distribuye “mejor” (según la simple opinión del presidente) la gasolina, sino a garantizar la seguridad de los habitantes, la integridad de sus bienes y el cumplimiento de los contratos.

 

Nada de eso está haciendo. ¡Todo lo contrario!

 

La autoridad está siendo la primera en incumplir los contratos -ahí está el caso del NAIM, por ejemplo-, se hace de la “vista gorda” con la corrupción de los gobiernos anteriores, no va tras los delincuentes que roban gasolina, hará oficial la estrategia fallida de militarización del país y la elevará a rango constitucional.

 

En tanto, en materia económica, AMLO planea cada día decidir sobre más asuntos económicos. Por ejemplo, sobre qué, cómo y cuánto se puede o debe importar; sobre el “adecuado” nivel de salario mínimo, sobre si hay “abuso” en las ganancias empresariales de los gasolineros y otras industrias, etc. No se puede desarrollar ningún país así, y en cambio, sí se le conduce al abismo.

 

“Bienvenidos” pues, al socialismo. Donde los gobernantes deciden por los ciudadanos qué es “lo mejor”, lo que “más les conviene”, en vez de que sean los individuos libres los que decían por ellos mismos, respetando los derechos de los demás.

 

El invierno nos alcanzó.

3 Comentarios

  1. No basta con buenas intenciones, hay que tener estrategias, está bien combatir a los huachicoleros, pero ésta no es la forma. Tiene que cambiar de estrategia, porque si está perjudicando la economía. Por poner un ejemplo, si tanto confía en el pueblo bueno y sabio, que nos encargue que denunciemos a los huachicoleros cuando estén ordeñando un ducto. Esta forma de distribución que está usando, además de cara, es evidentemente insuficiente.

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