Alfredo Huerta -

Estamos viendo el cierre de enero con resultados muy positivos en los mercados, producto principalmente de un cambio de lenguaje de la Fed que reconoce el momento de la desaceleración económica mundial ante los conflictos comerciales, el Brexit y la fuerte desaceleración vista en China y Europa.

Inclusive, en la decisión de la Fed del miércoles pasado, Jerome Powell, además de considerar que la Fed será paciente y analítica del momento económico mundial y de la economía americana, evaluarían reconsiderar la disminución de su balance. El mercado considera, hasta el momento, que la Fed dejará sin cambio las tasas de interés a lo largo de 2019.

Ahora la atención está en la reunión de Estados Unidos y China sobre el conflicto comercial y la protección intelectual.

Las Bolsas americanas ganaron entre 7 y 10%. La Bolsa en México concluyó con un aumento de 5.6%, a pesar de una expectativa de bajo crecimiento de nuestra economía y de una nueva política económica y social por parte de la nueva administración.

El peso mexicano se revaluó 2.6%. El ajuste a la calificación crediticia de Pemex impactó por momentos al alza, pero el movimiento más estable del dólar lo ayuda. Febrero podría ser diferente. Consideramos que la zona de $19.00 a $18.85 representa un buen soporte esperando rebotes técnicos, primero a $19.30 y posteriormente a $19.40-$19.60 en el mercado interbancario.

En el tema de tasas de interés, el gran spread entre las tasas de interés de México y Estados Unidos ha venido a generar interés y la tenencia de extranjeros ha aumentado beneficiando la demanda de pesos y una baja en la curva a lo largo de las tasas de interés en México en enero.

Los precios del petróleo registraron fuertes alza ante el recorte de producción y la incertidumbre sobre la producción de Venezuela. Las diferentes cotizaciones aumentaron entre 16% y 20%.

La economía de México sigue perdiendo impulso

El crecimiento al 4°T de 2018 en 1.8% anual y 2.0% a lo largo de 2018 refleja el escenario de que la economía ha venido expandiéndose por el lado del consumo y el intercambio comercial, pero le falta la inversión pública y privada principalmente.

La adaptación de la nueva administración hacia la toma de decisiones y la falta de una ratificación de los Congresos de Estados Unidos, Canadá y México hacia el Tratado Comercial conocido ahora como T-MEC hacen que la inversión privada sea baja, afectando así el desempeño de la economía.

Varias corredurías nacionales y extranjeras siguen disminuyendo el estimado de crecimiento de la economía mexicana hacia un rango de 1 a 2% para este 2019. El tema a seguir será sobre la disciplina fiscal en caso de un bajo crecimiento, deuda pública, deuda / PIB y cuenta corriente.

El Gobierno registró un superávit fiscal de 0.6% en 2018. Un dato bueno, pero insuficiente. Fueron 143 mil 712 millones de pesos, aún muy lejos del pago de intereses que para 2019 se estima de 750 mil millones de pesos, aunque el riesgo de la calificación crediticia de México pudiera modificarlo al alza.

Cortesía de 24 HORAS

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