Jorge Gordillo Arias -

Este próximo jueves 07 de febrero, Banco de México celebra su primera reunión de política monetaria del año. Este encuentro se da en medio de un buen momento de la moneda mexicana. Los temas externos siguen dominando el comportamiento del peso. En particular, lo relacionado con la Reserva Federal (FED), la cual la semana pasada ofreció la señal más clara hasta ahora de que puede estar cerca de terminar su ciclo de endurecimiento monetario de los últimos años, lo que elevó el apetito de riesgo de los inversionistas en los mercados financieros globales. Adicionalmente, existe un cierto grado de optimismo de que EUA y China puedan alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto comercial bilateral.

Los efectos de estos elementos externos dominaron las preocupaciones sobre asuntos internos, sobre todo lo relacionado a las dudas con Pemex por la baja de calificación crediticia de la agencia Fitch. Contribuyó también que era un elemento esperado (la baja de la calificación) y que el gobierno federal intentará recuperar la confianza en la empresa petrolera con medidas que le permitirán reducir su carga fiscal (estas propuestas podrían anunciarse hacia el final de la semana).

Con este escenario, parece que la probabilidad de que Banxico anuncie un aumento en la tasa de interés de fondeo (actualmente en 8.25%) en la reunión de esta semana es prácticamente cercana a cero. Además del nivel adecuado del tipo de cambio (apreciación del peso alrededor del 3.0% en lo que va del año), ayuda la más reciente cifra de inflación en México durante la primera quincena de enero. Los precios al consumidor sorprendieron con un incremento muy por debajo de lo esperado por el mercado, explicada principalmente por bajas en el precio de la gasolina magna, disipando por el momento cualquier afectación negativa como resultado del desabasto de gasolina en ciertas regiones del país.

Adicionalmente, también le juega a favor de que el banco central mexicano deje sin cambios la tasa de referencia los recientes comentarios de la Reserva Federal, en el sentido de que será paciente y flexible a la hora de decidir ajustes a su política monetaria.

A pesar de ello, consideramos que la autoridad mexicana dejará abierta la puerta a posibles futuras subidas en la tasa de fondeo, diciendo que el balance de riesgos para la inflación se mantiene con sesgo de alza, en un entorno de marcada incertidumbre, tanto en la parte interna como externa. Del lado interno, existe el riesgo de que se intensifique un escenario de pérdida de confianza hacia el país por la creciente preocupación entre inversionistas y empresarios (nacionales y extranjeros) sobre las políticas económicas y financieras implementadas por la nueva Administración; dudas sobre la situación financiera de Pemex; revisiones salariales por arriba de los crecimientos en productividad; y posibles aumentos por el lado de la oferta por los cierres de vías de comunicación en Michoacán y continuación del desabasto de gasolina en ciertas regiones del país.

Del lado externo, sobre todo por las implicaciones que tendrían en el comportamiento del tipo de cambio (elementos que podrían presionar al peso mexicano): el conflicto político en EUA entre Demócratas y la Casa Blanca por recursos para construir el muro fronterizo con México, que podría volver a provocar cierres en oficinas gubernamentales lastimando más la dinámica de crecimiento económico de EUA para el primer trimestre; el conflicto comercial entre EUA y China que podría intensificarse si no llegan a un acuerdo antes del 1 de marzo, cuando vence la tregua que se dieron ambos países para no aumentarse los aranceles ni restricciones al comercio; cifras económicas sólidas en EUA (sobre todo del mercado laboral) que orillen a que la FED comience a dar señales de que buscará subir la tasas de interés de corto plazo una o dos veces más en el año, algo actualmente no contemplado por los mercados financieros y; un brexit duro (salida del Reino Unido del bloque de la Unión Europea sin un acuerdo formal).

Si se confirma el escenario, de que Banxico mantenga sin cambios su tasa de referencia, la reacción en el mercado cambiario mexicano podría ser negativa, pero limitada, con una variación máxima de 10 centavos en el tipo de cambio. Por el contrario, si la autoridad sorprende con una subida de tasas, la moneda mexicana podría apreciarse por lo menos 15 centavos.

Comentario final

Si bien existen elementos suficientes para pensar ahora que Banxico no subirá tasas en el muy corto plazo, esta percepción puede cambiar en cualquier momento (en diciembre pasado, en su última reunión de política monetaria del año, el mercado financiero le daba una probabilidad implícita cercana al 80% de un alza de tasas en su reunión de febrero).

Aunque nuestra expectativa es que la inflación cierre el 2019 alrededor de 4.07%, difícilmente se daría una trayectoria descendente continua de la tasa anual. Conviene recordar que en los últimos siete meses del año pasado, esta permaneció fluctuando dentro de un rango de 4.6% a 5.0%, por arriba de la meta de Banxico.

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