Alfredo Huerta -

Conforme se van dando las reuniones y decisiones de política monetaria en el mundo, es más clara la posición de un año 2019 en el que las economías en el orbe enfrentarán un menor crecimiento económico.

Desde diciembre de 2018, la Fed modificó su lenguaje y posición hacia un entorno mundial más complejo; hará pausas y un análisis más exhaustivo de este efecto sobre la economía americana que daría una posición más flexible en la política monetaria a lo largo del presente año.

El BCE en su reunión de marzo redujo también sus previsiones de crecimiento e inflación debajo de sus objetivos, al menos hasta 2021. Anunció un nuevo programa de financiamiento a la banca para que se mantenga el ritmo de créditos con tasas de interés bajas y consideró que al menos hasta después de finales de 2019 pensarían en un movimiento en tasas de interés dependiendo de la situación económica de la Zona Euro.

El Banco Popular de China promete más estímulos en la concesión de créditos y reducción de costos después de una fuerte caída en los préstamos bancarios a febrero. Podría reducir aún más el requerimiento de reservas a bancos. El Gobierno dio a conocer su objetivo de crecimiento económico 2019 entre 6.0 y 6.5% anual.

El Banxico, por su parte, redujo estimaciones de crecimiento e inflación a 1.6% y 3.4% anual respectivamente para este 2019. Le preocupa, además de los factores externos, la estrategia del nuevo Gobierno, el estatus de Pemex y la CFE, la debilidad en mercados financieros y una atención especial a la inflación “subyacente”. Podría mantener sin cambio las tasas de interés por mayor espacio de tiempo y ante un alto “spread” vs. las tasas de interés en Estados Unidos.

Todo esto confirma el contexto mundial 2019:
Enfriamiento en la actividad global y menor ritmo de crecimiento económico debido al proteccionismo comercial.

Política monetaria más flexible de acuerdo a las condiciones económicas de cada país y/o región.

Principales eventos a seguir: conflicto comercial China-EU, Brexit, Italia, Fed, BCE, BoJ, Banco Popular de China, cambio de liderazgo en Alemania, desaceleración china.

Respecto a Estados Unidos, consideramos que el efecto global afectará su desempeño económico y político a lo largo del año:
Crecimiento económico moderado con menores presiones inflacionarias.

Mayor estabilidad en tasas de interés.

Fortaleza más mesurada del dólar ante una menor presión de tasas de interés.

División en el Congreso podría complicar la implementación de políticas de la administración de Donald Trump.

En relación a México, transcurridos los primeros 100 días de Gobierno, vemos un indicador de confianza al consumidor en un récord histórico, pero con un consumo privado en franca tendencia de baja. Una mejor perspectiva actual y futura, pero sin un efecto de mayor consumo “real”.

Inversionistas con alta incertidumbre ante un temor de un Gobierno que tiene un poder pleno por el Ejecutivo y el Legislativo que sigue generando iniciativas poco propicias para la confianza de todos. Un Gobierno con buenas decisiones para confrontar la corrupción, pero con ejecuciones ineficientes y hasta ahora de poco resultado “visible”, pero que quizá requiera de “mayor tiempo”:
Desaceleración en el ritmo de crecimiento económico por afectación global.

Incertidumbre en el desarrollo de políticas económicas y fiscales de la nueva administración.

Se modera escenario de tasas de interés, aunque prevalece riesgo de flujos, transferencia de precios (inflación subyacente) y riesgo Fed.
Paquete económico 2019 reflejó compromiso con la disciplina fiscal.

Seguimiento a la aprobación del T-MEC que es importante en la inversión de largo plazo y requiere la ratificación de los Congresos de los tres países.

Cortesía de 24 HORAS

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