Alfredo Huerta -

Estamos a pocos días y/o semanas de conocer el Plan de fortalecimiento financiero y estratégico de Pemex, en donde el Gobierno federal dará a conocer, por un lado, el apoyo directo para enfrentar su requerimiento de pago de deuda de 2019, el fortalecimiento financiero ante pagos importantes en los siguientes años, la estrategia para aumentar la producción petrolera diaria, su rentabilidad y apuntalar la imagen de empresa confiable para el mercado que le permita reducir el costo financiero que hoy tanto necesita.

Actualmente, Pemex está requiriendo una gran dependencia y apoyo por parte del Gobierno para salir de este problema de liquidez y de recuperar el nivel de producción diaria de crudo.

Los pagos por vencimiento y servicio de deuda son muy altos de aquí hasta 2023. Por el lado de su información financiera, las ventas anuales en 2018 sumaron 20 mil 684 millones de dólares que como proporción a la deuda actual de 105 mil 792 millones de dólares representan 19.5% de la deuda total de Pemex.

Respecto al último trimestre de 2018, las ventas en México representaron casi 60% de los ingresos totales y 40% por la parte de exportaciones. El costo de ventas representó 65% de los ingresos y en promedio anual asciende a 68%. Si medimos los impuestos y derechos entre los ingresos totales, pasó de 24% en 2017 a 27% al cierre de 2018.

El Gobierno federal ha manifestado que hará una parte de condonación de impuestos a partir de 2019 para tratar de ayudar a Pemex. Sin embargo, aun así, requiere de mayores apoyos.

En 2019, la deuda asciende a nueve mil 840 millones de dólares, que representan en pesos alrededor de 185 mil millones. El Gobierno federal busca que Pemex no participe en nuevas colocaciones por ahora, ya que la presión sobre un aumento en el costo financiero afectaría aún más las finanzas de la paraestatal.

El Fondo de Estabilización cuenta con 280 mil millones de pesos. Un fondo creado desde 2001 para momentos en donde los ingresos federales se vean afectados por una menor recaudación derivada de un bajo nivel de crecimiento económico.

Esta deuda de 185 mil millones de pesos representa 66% del fondo, aunque el secretario de Hacienda, hace unos días, comentó de utilizar alrededor de 100 mil millones de pesos, que representaría 36% del fondo total.

Para 2020, los vencimientos rondarán los 9,655 millones de dólares entre vencimientos en pesos y moneda extranjera, para 2021 alcanzaría los nueve mil 365 millones de dólares y para 2022 tiene un vencimiento de alrededor de ocho mil 700 millones de dólares.

Por el lado de la producción diaria de crudo, al cierre de febrero, la producción diaria cayó a 1.68 millones de barriles diarios, pero no vemos tan fácil un retorno a una producción de 1.90 millones de barriles como los registró en 2018 o a 2.01 millones diarios de 2017.

Por esto, conocer la estrategia de mediano plazo de la paraestatal se vuelve muy importante. Saber qué sucederá con todas las licitaciones y, sobre todo, la actividad privada dentro del sector energético para estimar en qué tiempo recuperará producción diaria, así como el tema de inversión de la refinería de Dos Bocas, que a pesar de los comentarios dirigidos hacia una inversión poco rentable, qué hará el Gobierno.

También será momento de las calificadoras crediticias, en donde hasta ahora Moody’s es la que más comentarios ha sacado a la luz, destacando los requerimientos financieros a Pemex sin que éstos afecten al Gobierno federal. También para la nota soberana de México, además del tema “Pemex”, las condiciones de crecimiento económico, consumo, inversión, recaudación y confianza serán elementos de apoyo en la evaluación.

Esperemos poco tiempo ya, en medio de un movimiento de aparente rebote técnico del peso mexicano al alza.

Cortesía de 24 HORAS

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