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He escrito en varias ocasiones que estos días no son, precisamente, los más afortunados para quienes creemos en la democracia y respetamos los derechos humanos.

Uno sabe que las cosas van mal en la geopolítica cuando al imaginar la mesa de una cumbre regional aparecen a la mesa personajes misóginos, homófobos, mentirosos y etiquetas como “salón de la injusticia” o “muro de la vergüenza”. En este desencanto, encontré el libro Sobre la tiranía: veinte lecciones del siglo XX escrito por el reconocido historiador de Yale, Timothy Snyder. El índice del libro nos ofrece veinte guías que pueden ser útiles a lo largo y ancho de nuestro continente, en Europa, en Asia… en el mundo, pues, para sobrevivir, resistir y revertir a un tirano. Aquí la lista:

1. No obedezca inmediatamente

2. Defienda a las instituciones

3. Tenga cuidado con los partidos únicos de Estado

4. Asuma responsabilidad por el rostro del mundo

5. Recuerde la ética profesional

6.  Sea cuidadoso con los paramilitares

7. Reflexione si debe comprar un arma

8. Destaque

9. Sea cuidadoso con el lenguaje

10. Crea en la verdad

11. Investigue

12. Mantenga el contacto visual y las pláticas casuales

13. Practique la política tangible

14. Conserve su vida privada

15. Contribuya a las buenas causas

16. Aprenda de las experiencias de los otros países

17. Escuche con atención a las palabras peligrosas

18. Cuando lo impensable ocurra, mantenga la calma

19. Sea un patriota

20. Sea tan valiente como pueda

Me gustaría detenerme en la lección nueve, sobre el lenguaje. En ella, Snyder retoma la tesis de Victor Klemperer, el gran filólogo judío que sostiene que los nazis se apoderaron primero del lenguaje del día a día para, después, dominar todo lo demás. Tanto Klemperer como Snyder aciertan pues resulta una práctica común de los dictadores inventar conceptos para, desde ellos, marcar los nuevos límites de la discusión pública. Desde el “fake news” de Trump, el “calpucu” —saqueadores— de Erdogan, la “democracia iliberal” de Viktor Orban y tantos otros que, estoy cierta, usted tiene en mente en este momento. Los dictadores suelen tener marcos de conocimiento reducidos y un gran desprecio por el conocimiento y las nuevas ideas. Esto, su filisteísmo, hace que quieran atraparnos en sus delirios de poder armados, solamente, por el absurdo y los sinsentidos. El ataque a los sistemas de educación y, en especial, a las universidades de alto nivel es necesario para lograr este objetivo. Recordemos los embates de Trump en contra de Harvard y de Yale o los encarcelamientos de Erdogan a los académicos que lo cuestionaron. Lo que nos sugiere Snyder resuena, además, a las palabras del filósofo Ludwig Wittgenstein quien sostuvo que: los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. Por ello, si no queremos vernos atrapados en los laberintos conceptuales del tirano, es indispensable que no recuperemos sus nociones tramposas ni nos empantanemos en las discusiones de sus mentiras, -Lección 10, Crea en la verdad. Concretamente, Snyder nos sugiere que evitemos pronunciar las frases que todos los demás hacen. Pensar en nuestras propias palabras, aunque sóo sea para transmitir lo que piensa que todos los demás están diciendo. Hacer un esfuerzo por separarse de Internet. Y leer libros.

Cortesía de LA RAZÓN

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