Alfredo Huerta -

Después de que el Gobierno federal diera a conocer el Plan de Negocios de Pemex, las calificadoras crediticias Moody’s, HR Ratings y S&P Global dieron algunas entrevistas y generaron algunos comentarios en diversos medios de comunicación que nos hacen ver, en suma, que la revisión de las calificaciones de la nota soberana y de Pemex las harán entre septiembre y octubre próximos.

En general, el hecho de que el Gobierno federal apoye con recursos a Pemex y reduzca la carga fiscal desde 65% hasta 58% en 2020 y a 54% para 2021 implica que el presupuesto federal de 2020 se volverá relevante. Evaluar qué tanto va a afectar a las finanzas del Gobierno para el ejercicio 2020, en medio de una rápida desaceleración de la economía y con un bajo nivel de inversión pública y privada, será un tema de seguimiento.

Dentro de las entrevistas vimos “diversidad” de opiniones entre las mismas calificadoras, desde un Plan de Negocios con pocas sorpresas, hasta insuficiencia en el apoyo federal a Pemex. Pero quedan muchas dudas de información para llegar a números muy optimistas que buscarán darle la vuelta a la producción diaria de crudo, el tema de las reservas de crudo con que se cuentan, la cancelación de farmouts, abrir contratos de servicios menos atractivos para la iniciativa privada y toda la reducción de costos de producción y operación.

Sin embargo, nos queda claro que el Gobierno federal buscará a toda costa recuperar el sector energético, tratando con prioridad que Pemex y la CFE retornen primero a la rentabilidad y posteriormente que sean la palanca de un crecimiento en el desarrollo nacional. Por ello, limitará la actuación de la inversión privada, nacional o extranjera en la medida de lo posible.

Quiere ganar tiempo para preparar y poder presentar un presupuesto 2020, que contemple la aplicación de los programas sociales comprometidos, el apoyo comprometido a Pemex, recursos dirigidos hacia el control migratorio, intentos de aplicación hacia la inversión pública para tratar de reactivar la economía y, además, seguir con su plan de austeridad republicana con un control de gasto público que permita mantener el objetivo de un superávit primario.

En ese sentido, consideramos que la recaudación tributaria se volverá relevante. Hoy, representa alrededor de 63% del presupuesto de ingresos y para 2020 tendrán que sustituir el menor ingreso por cuenta de Pemex con una mayor presión por este rubro y en medio de una economía de bajo o nulo crecimiento y, además, con un entorno internacional más complicado y en desaceleración.

Los mercados, principalmente el de capitales, está resintiendo el efecto de un menor crecimiento y menor atractivo y demanda de inversionistas, reportes con sesgo más débil en ventas y flujo operativo de las empresas en este segundo trimestre del año.

Técnicamente estamos viendo que la resistencia de 44 mil puntos se está volviendo muy pesada y, en contraparte, aumenta su riesgo de corrección a la baja de manera más significativa.

El tipo de cambio sigue oscilando entre $19.35 y $18.85 desde mediados de junio hasta la fecha. Sin embargo, estamos viendo un mayor volumen de operación y una tenencia de extranjeros que vienen reduciendo posiciones en el mercado de deuda y un menor ritmo de compra en capitales.

El spread entre las tasas de interés de México y Estados Unidos es de 575 puntos base. La Fed podría bajar la tasa de interés en julio o en septiembre, pero el Banxico quizá aún no, esperando primero a la revisión de las calificadoras, y si todo va bien, que el flujo se estabilice; hacia noviembre-diciembre podría hacerlo quizá.

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