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Hace algunos meses, Mauricio Tenorio-Trillo publicó en línea un Vocabulario de Mexicanismos (www.mauriciotenorio.net), en el que refiere todas esas palabras que se han incorporado a nuestra lengua de forma subrepticia pero que serán referente conceptual. Así, Tenorio hace lo que mejor sabe hacer: ironizar con la historia y las palabras para anticipar el futuro.

Me permito recuperar la definición del verbo “trumpear” que él ofrece al Vocabulario:

El vocablo “Trump” tendrá por destino convertirse en mexicanismo; cual sustantivo, será sinónimo de payaso tenebroso: “duérmete mi niño porque viene Trump y te comerá”. El término tendrá más vuelo y más chicha como verbo, dejando atrás al personaje, Donald Trump. Le arrimo el hombro al diccionario de mexicanismos del futuro y digo que “trumpar” o “trumpear” (ya dictará el genio de la lengua) será mexicanizada con las siguientes connotaciones:

1. “Trumpar” será versión criolla de “to bully” [“use superior strength or influence to intimidate (someone), typically to force him or her to do what one wants”, OED]. De un tiempo acá, en vernácula chilanga se dice “buliar”, pero la lengua es sabia y “trumpar” será más de casa.

2. “Trumpar” también será absorbido por el temple de la mexicana palabrería como la acción propia de los “chingaqueditos” del siglo XXI —que no es lo mismo que un “chingaquedito” del siglo XIX o XX—. Y esto porque, de aquí a unas décadas, en la historia de cosas como Twitter, Trump y “trumpar” serán lo que el onanismo ha sido a la historia de la castidad; es decir, sine qua non.

3. “Trumpar”, pues, será también: “engendrar aforismo de a peso con el objeto de: i) chingar; ii) reducir cualquier tipo de complejidad a memez quinta-esencial (Josep Pla); y iii) estar en boca de todos. “Trumpando, trumpando”, se dirá, “éste o aquél logró ser líder, presidente, capo o rey”. El verbo y la acción de marras, está claro, están destinados a un largo recorrido en la política del futuro.

El desencuentro entre Donald Trump y Theresa May sólo puede ser comprendido si atendemos a las acepciones que ofrece Tenorio. La frase, “Trumparon a Reino Unido” resume los hechos con precisión de cirujano: el presidente tenebroso publicó frases baratas para sobajar a la primer ministra y sacar provecho frente a la crisis del Brexit. Todo ello, sin atender al mínimo de diplomacia. Remata el Vocabulario:“trumpear” significará reducir la complejidad del mundo a soundbites de payaso de reality show.

Lo que más preocupa es que la situación mundial no está para trumpadas: la posibilidad del Brexit y los desafíos económicos y políticos que representa no deben ser motivo de sorna; tampoco de humor de pastelazo.

¡Ojalá los payasos abandonen pronto la política y la discusión pública porque entre sus bromas y sus puntadas humorísticas se nos están yendo el futuro y la historia!

 

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