Cómo afecta la desaceleración económica y los periodos de recesión el empleo para los jóvenes

“El éxito es qué tan alto rebotas cuando tocas fondo”.

General George Patton.

En la actualidad encontramos análisis coincidentes de parte de analistas económicos, con base en cifras actuales verificables y objetivas, que pronostican una desaceleración económica significativa para el país y, en algunos casos, prevén incluso un periodo de recesión.

Factores del entorno internacional que propicien una desaceleración del comercio mundial, sumados a factores estructurales y de coyuntura en el país, hacen poco probable que podamos revertir la desaceleración de manera rápida. Las economías son como locomotoras, que cuesta mucho frenarlas y mucho acelerarlas.

En escenarios de bajo crecimiento y de una posible recesión, uno de los sectores que primordialmente resulta afectado es el del empleo y, de acuerdo con experiencias nacionales e internacionales recientes, específicamente el empleo de los jóvenes.

Yo concluí mis estudios universitarios precisamente cuando, después del periodo de crecimiento irresponsable del déficit público del presidente José López Portillo se dio uno de los periodos de recesión y contracción económica más severos que haya experimentado México, por lo que puedo hablar en primera persona de algunos de los efectos que estos fenómenos generan en el empleo.

Un primer efecto típico, documentado por ejemplo en el estudio “The Short-And Long-Term Career Effects of Graduating in a Recession: Hysteresis And Heterogeneity In The Market For College Graduates”, de Oreopoulos, Wachter y Heisz, es que los jóvenes que terminan sus estudios durante periodos de contracción económica, presentan un impacto inicial de perdida en sus ingresos que desaparece en periodos largos entre 8 y 10 años.

Un segundo efecto es el incremento del desempleo, incluso mayor que el de la población general. En Europa, con posterioridad a la crisis de 2009, el desempleo de jóvenes fue superior al promedio, llegando en países como España a niveles de 50%.

Adicionalmente, de acuerdo con el reporte “Changes in the Character of the Labor Market over the Business Cycle”, de Lisa Kahn, en casos de recesión, los trabajadores empleados en tareas rutinarias ven una depreciación de sus habilidades en términos de salarios y, el ciclo normal mediante el cual las personas

ascienden en la escala salarial de las empresas, al aumentar su experiencia, se ve frenado. Este estudio ratifica que los jóvenes que se emplean por primera vez en periodos de contracción económica presentan salarios en promedio 10% menores incluso varios años después.

También existe una afectación en la movilidad laboral, derivada del hecho de que los jóvenes tienen que aceptar empleos en empresas más pequeñas y más inestables, lo que provoca que en los siguientes años aumente su necesidad de movilizarse hacia otros puestos de trabajo.

Si bien después de los periodos de recesión, tiende a haber una recuperación de los niveles de empleo (como ocurrió en México con posterioridad a la recesión del 2009), típicamente los empleados recuperado son de menor nivel y calidad que los que se perdieron.

En suma, los momentos de desaceleración económica, aun los que provienen de bajos niveles de crecimiento como los que ha presentado México en las últimas décadas, generan afectaciones en los jóvenes que se incorporan al mercado laboral, que se mantienen por lo menos la primera década de su carrera profesional.

Por ello, ante un escenario actual de muy probable desaceleración y falta de crecimiento, es fundamental que los jóvenes universitarios adquieran conocimientos adicionales a los que adquieren en las universidades, que les permitan fortalecer sus capacidades, para ser así más competitivos en lo que seguramente será un complicado y competido mercado laboral.

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