Alfredo Huerta -

Ayer fue un día relevante para el Banco Central, que tuvo que ponderar los riesgos internos y externos para decidir reducir 25 puntos base su tasa de interés con el fin de ubicarla en niveles de 8.0% anual, su primer ajuste desde junio de 2014. La decisión no fue unánime.

Es cierto que la economía muestra un “estancamiento” y requiere de un impulso tanto de una política económica, pero también monetaria. Pensar en un negocio de alta rentabilidad en donde tienes que considerar la tasa libre de riesgo en 8.25% (ahora 8.00%) se vuelve un poco difícil. Sin embargo, existen algunos eventos internos y externos que tienen que ser considerados dentro de un ambiente probable de “alta volatilidad”.

El objetivo del Banxico es mantener una “inflación” razonable dentro del objetivo estimado por el banco de 3% +/- 1%. A julio, la inflación al consumidor se ubicó dentro de dicho objetivo al ubicarse en 3.78% anual la general y en 3.82% la subyacente.

Ante un riesgo de fuerte desaceleración económica mundial, independientemente de la Fed, que el 31 de julio pasado redujo su tasa de fondeo 25PB a 2.25% anual, 13 países, incluido México, han ajustado a la baja la tasa de interés como medida de mayor “flexibilidad” ante una rápida desaceleración económica global.

Ahora, el Banxico tendrá una vigilancia específica sobre el presupuesto 2020 y el riesgo Pemex. Es muy probable que entre septiembre y octubre, las calificadoras evalúen la nota soberana de México y la de la paraestatal.

En caso de que Moody’s baje la calificación de Pemex, en automático serán dos calificadoras (la otra es Fitch) las que ponen en grado especulativo a la paraestatal y el riesgo de movimientos de flujos tanto nacionales como internacionales podrán afectar los movimientos cambiarios de mayor magnitud.

Actualmente, al cierre del 6 de agosto, la tenencia de extranjeros en mercado de dinero registra una “salida” en 2019 de mil 806 millones de dólares. Desde que Donald Trump amenazó con la imposición de aranceles a finales de mayo pasado, la tenencia de extranjeros se ha reducido cinco mil 423 millones de dólares a los niveles actuales.

El peso mexicano ha mostrado estabilidad en el año, pero en las últimas semanas ha pasado de niveles de 19.00 hasta el cierre de ayer en 19.60 en el mercado interbancario, que significa una depreciación de 3.2%.

A todo esto, hay que sumarle los factores externos que ya se están empezando a sentir en el desempeño de los mercados con caídas en bolsas, presión sobre divisas, especialmente de economías emergentes y que tienden a afectar el nivel de confianza, y al final repercute en el consumo y menor crecimiento económico.

Por ello, preocupa el crecimiento para el cierre 2019 y 2020 a nivel mundial, y México estará inmerso en este proceso. El presupuesto 2020 deberá contener un superávit primario, pero también debe dar aliento a la inversión en infraestructura que permita impulsar la actividad económica de nuestro país, pero también tiene, por otro lado, el apoyo que estará requiriendo Pemex y la inversión en Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía.

También, el seguimiento al T-MEC tomará relevancia y las probabilidades de que se analice y vote en el Congreso americano en 2020 aumentan.

En lo internacional, tenemos las elecciones en Estados Unidos y el humor de Donald Trump, el Brexit, la fuerte desaceleración de las economías mundiales y en especial la posible contaminación al PIB de Estados Unidos, economías latinoamericanas en recesión o nulo crecimiento como Argentina y Brasil, el desarrollo del conflicto comercial, la desaceleración en Europa y Asia con Alemania y China a la cabeza.

En síntesis, consideramos positiva la decisión del Banxico, pero, desde nuestro punto de vista, asumirá ciertos riesgos que pudieran modificar su perspectiva.

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