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La reunión cumbre anual entre los mandatarios de Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido, Japón, Italia y Alemania terminó mejor de lo que se esperaba; el balance arroja pocos y modestos acuerdos y ningún berrinche entre los países del grupo.

El liderazgo de Emmanuel Macron fue decisivo para restablecer la comunicación entre Irán y Estados Unidos y alcanzar un discreto, pero importante triunfo. El aumento en la tensión con Irán pondría en riesgo la seguridad global pues al centro de la discusión se encuentra la carrera armamentista nuclear. Así, era indispensable crear las condiciones para que pronto se sienten nuevamente a la mesa: a charlar, a negociar, a acordar estar en desacuerdo, ¡da lo mismo! Pero hablando de a poco se construye mucho; mientras que el silencio erosiona en días, lo que se labró por años.

Los últimos días, Macron supo ser el sabio anfitrión —a veces bisagra, a veces picaporte— y crear las condiciones para nuevas negociaciones entre Estados Unidos e Irán. No es poco y la historia habrá de reconocerlo.

Para 2020, se anuncia un invierno económico pues los pasos de la recesión se escuchan en América y en Europa; así, el Grupo de los Siete acordó que los Ministros de Finanzas vigilen los movimientos de la economía global y estén atentos a los posibles riesgos.

Por otra parte, la reunión deja una agenda pendiente amplia que impacta, a corto plazo, a todos los habitantes del mundo. En primer lugar, el inminente cambio climático y las acciones globales que es urgente implementar; en segundo lugar, los problemas alrededor de la igualdad de género que, aunque distintos en cada país, siguen sin tener solución definitiva. Y, finalmente, lo referente a la reglamentación y los alcances de la Inteligencia Artificial.

Un asunto pendiente, que engarza con la nota final, es la reglamentación sobre los Discursos de Odio en las redes sociales por su impacto en la discusión pública; tema que Estados Unidos se rehusó a abordar.

Como cierre, hay que mencionar que tan grande es el incendio en el Amazonas como la torpeza del presidente Bolsonaro para hacerle frente. El jefe de Estado de Brasil ha sido omiso y negligente con la agenda del cambio climático “pues no cree en ella”. Y con dicha ignorancia y cerrazón ha hecho lo menos posible por prevenir y remediar los riesgos alrededor del Amazonas. El presidente francés lo señaló puntualmente y, como hacen los obtusos, la respuesta de Bolsonaro fue un desplante cibernético hacia Brigitte Macron.

En esta disputa no hay sorpresas, cada uno de los actores interpretó el papel que sabe hacer mejor. Mientras que Macron acudía a las Convenciones Internacionales sobre Medio Ambiente, Bolsonaro hacía eco de memes machistas: el primero se comportó como un líder mundial y estadista; el segundo, como un ignorante payaso oportunista. La conclusión del asunto puede entonarse como: “uno no es lo quiere, sino lo que puede ser”.

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