España respalda a Túnez en su lucha contra la violencia de género

El centro Sidi Ali Azouz se ha convertido en un oasis de esperanza para mujeres que sufren violencia de género o de otra causa en Túnez, país al que España da respaldo como gesto de su compromiso por combatir esta lacra.

En la segunda jornada de su visita a Túnez, la ministra española de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Arancha González Laya, se ha adentrado en la parte vieja de la ciudad para conocer la casa de acogida y la labor que desarrolla desde que en 2012 la alumbró la asociación Beity, que en árabe significa “hogar”.

Su presidenta, la destacada activista Sana Ben Achour, una de las fundadoras del movimiento feminista del país y alma de este centro, en el que hoy en día viven diez mujeres, junto a diez niños, a quienes se les da apoyo, formación y medios para reincorporarse a la sociedad sin el lastre del daño sufrido.

Son mujeres que no sólo son maltratadas por sus parejas, sino que también sufren violencia sexual, económica, psicológica o política, exclusión familiar o son captadas por redes de extorsión, amenazas agravadas por el confinamiento.

“La pandemia ha provocado un recrudecimiento de la violencia“, lamenta Ben Achour ante el incremento de casos registrados, que se estiman que se han multiplicado por siete.

El camino por los derechos de las mujeres

Al calor de las demandas de la primavera árabe de 2011 y de la nueva Constitución a la que dio pie, Túnez aprobó hace tres años la primera ley integral para erradicar la violencia contra las mujeres, pionera en el mundo árabe.

Un año después, se impulsó otra norma para equiparar los derechos de herencia -antes se consideraba que la mujer valía la mitad del hombre, de acuerdo con la doctrina del Corán-, a pesar del rechazo de los islamistas conservadores por considerar que contradice los principios de la sharía o ley islámica.

Vistas como el freno a la islamización, las mujeres han exigido el desarrollo de ambas normas como garantía de que el compromiso político es creíble.

Los pasos dados hacen que Túnez sea “un ejemplo en el mundo árabe de compromiso en la lucha contra las desigualdades y por los derechos de la mujer, aunque todavía quede camino por recorrer”, según González Laya.

Al apoyo de España para combatir la violencia

La Agencia Española para la Cooperación Internacional al Desarrollo (Aecid) ha destinado unos 275.000 euros a tres proyectos ligados a la violencia de género.

Uno de ellos, está centrado en el asesoramiento para que se cree un observatorio nacional que permita llevar a cabo un registro oficial de estadísticas, pero que, sin embargo, sigue sin concretarse transcurridos tres años desde que nació la ley.

“Los desafíos ahora son la puesta en marcha de herramientas institucionales, porque los casos de violencia siguen siendo muy serios“, sostiene la responsable de programas de la Aecid en Túnez, Consuelo Tomé, quien también destaca el miedo a la denuncia que tienen las mujeres por presiones familiares o culturales.

De acuerdo con un informe del Centro de Estudios, Documentación e Información sobre la Mujer (CREDIF) publicado en 2016, el 97 % de las víctimas de violencia y abusos sexuales encuestadas no denunciaron.

Una de las chicas acogidas en Sidi Ali Azouz llegó hace una semana huyendo de los malos tratos de su pareja, aún asustada a tenor de su voz tenue. Ahora busca estar a salvo, “formarse para buscar trabajo y poder vivir sola”, explica a Efe.

González Laya ha garantizado que España va a seguir colaborando con esta causa para dar a las mujeres “el lugar que se merecen, ayudarlas a recuperar su dignidad y que la igualdad no sea sólo algo que está escrito en las leyes”.

Con información de EFEminista

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