Grupo Aeroméxico se encuentra en una posición delicada tras la propuesta preliminar del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) de retirar la inmunidad antimonopolio del acuerdo de colaboración conjunta que mantiene con Delta Air Lines, una alianza que ha sido central para su presencia y competitividad en el mercado transfronterizo.
La medida, respaldada por la administración del presidente Donald Trump, se fundamenta en acusaciones de que México ha incumplido el acuerdo bilateral desde 2022, al retirar abruptamente slots y forzar a aerolíneas estadounidenses de carga a reubicar operaciones, lo que podría interpretarse como una falta de voluntad para cumplir compromisos internacionales.
La eventual pérdida de esta inmunidad no solo pondría fin a las ventajas competitivas que Aeroméxico ha obtenido de la alianza —como la optimización de rutas y costos, la oferta de tarifas más atractivas y la ampliación de conectividad—, sino que también la dejaría en clara desventaja frente a rivales que cuentan con acuerdos sólidos y sin restricciones regulatorias.
Esto ocurre en un momento en que la aerolínea ya arrastra presiones financieras, enfrenta un entorno de alta competencia y tiene que lidiar con retos operativos que demandan una gestión ágil y estratégica. Un golpe a esta escala podría profundizar sus problemas de liquidez, limitar su capacidad de crecimiento y debilitar aún más su posición como la aerolínea bandera de México.