La inversión fija bruta en México registró una caída de 6.7 por ciento anual durante mayo de 2025, lo que marca su noveno mes consecutivo en contracción, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Este indicador es clave para medir el comportamiento de la inversión en maquinaria, equipo y construcción, y su descenso prolongado refleja una persistente cautela de las empresas para destinar recursos a proyectos de expansión o modernización de su capacidad productiva.
Este debilitamiento en la inversión inició desde septiembre de 2024, justo un mes antes de que Claudia Sheinbaum asumiera la presidencia, y ha estado acompañado por un contexto político cargado de incertidumbre.
En ese periodo, el país atravesaba un ambiente legislativo tenso debido a la discusión de la reforma judicial, un tema que ha generado preocupación entre empresarios, analistas y organismos financieros debido a sus posibles implicaciones para el Estado de derecho, la autonomía de los poderes y la seguridad jurídica.
A pesar de los intentos del nuevo gobierno por tranquilizar a los mercados, los datos muestran que la recuperación de la confianza empresarial no se ha consolidado.
La caída en la inversión implica también un menor dinamismo futuro para la economía nacional, pues limita la capacidad de generar empleos de calidad, mejorar la competitividad y sostener el crecimiento económico de largo plazo.
La persistencia de esta tendencia será uno de los principales retos para la actual administración, que busca sostener un discurso de estabilidad y transformación al mismo tiempo.