Bulova celebra su 150 aniversario con un lanzamiento que fusiona dos universos apasionantes: la alta relojería y el automovilismo clásico. Se trata del Shelby Racing Chronograph, una edición limitada que rinde homenaje al legendario Shelby GT500 de 1967, uno de los automóviles deportivos más emblemáticos de la historia.
Bulova, fundada en 1875 en Nueva York, ha sido durante décadas sinónimo de innovación y precisión. Su vínculo con el deporte motor también es notable: la firma fue cronometrador oficial en competencias como NASCAR e IndyCar, lo que refuerza su legitimidad en este ámbito. Por ello, celebrar siglo y medio de existencia con un modelo inspirado en un automóvil legendario parece un paso natural y coherente.

El Shelby Racing Chronograph se presenta en una edición limitada de 7,500 piezas, lo que lo posiciona inmediatamente como un artículo coleccionable. Su caja de acero inoxidable de 43 milímetros adopta un estilo “bullhead”, con la corona y los pulsadores ubicados en la parte superior, evocando cronógrafos de carreras de las décadas de 1960 y 1970. El bisel incorpora una escala taquimétrica negra, ideal para cálculos de velocidad, mientras que el cristal es de zafiro, un detalle que garantiza resistencia y durabilidad.

En el diseño, hace referencia al Shelby GT500. La esfera presenta la paleta de colores característica de la marca: azul y blanco, con detalles que evocan las franjas de competición del muscle car. A las tres en punto, la subesfera exhibe con orgullo el logotipo Cobra de Shelby, símbolo de poder y velocidad. La correa, también inspirada en la estética automotriz, completa un conjunto que transmite autenticidad y carácter.
El reloj está equipado con el movimiento Precisionist de Bulova, reconocido por ofrecer una precisión superior a la de los cronógrafos convencionales. Esta tecnología convierte al Shelby Racing Chronograph en un instrumento confiable tanto para el uso diario como para los entusiastas que valoran la precisión cronométrica en actividades deportivas.
Cada reloj viene acompañado de una caja de presentación especial que incluye un modelo a escala 1:24 del Shelby GT500 de 1967, un detalle que refuerza la conexión entre la relojería y el automovilismo. Este paquete convierte al conjunto en una pieza que trasciende el tiempo y que, seguramente, despertará interés tanto entre los amantes de los relojes como entre los aficionados a los automóviles clásicos.
El lanzamiento refleja una tendencia creciente en la industria relojera: las colaboraciones con marcas de automóviles para crear productos con valor emocional y narrativo. En este caso, Bulova no solo celebra un aniversario, sino que establece un puente entre la precisión mecánica y la velocidad sobre ruedas.
Sebastian Pilotzi
Instagram: @sebastianpilotzi