Javier Milei colocó nuevamente la disputa por las islas Malvinas en el centro de la agenda argentina con anuncios de alcance diplomático, energético y militar. Durante una cadena nacional, el presidente presentó nuevas medidas contra compañías vinculadas con actividades hidrocarburíferas en el archipiélago sin autorización argentina.
Entre los anuncios, Milei anticipó mayores recursos para el Ministerio de Defensa destinados a una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego. Según el mandatario, esa infraestructura ampliará capacidades de telecomunicaciones y fortalecerá la presencia logística argentina en una zona estratégica del Atlántico Sur.
Argentina reclama la soberanía de las islas desde hace décadas, mientras Reino Unido sostiene la soberanía británica y defiende la autodeterminación de sus habitantes. Ambos países libraron una guerra por el archipiélago durante 1982, conflicto que terminó con la rendición de las fuerzas argentinas.
Petróleo, sanciones y el proyecto frente a las islas
Uno de los principales focos del discurso fue Sea Lion, un proyecto petrolero ubicado aproximadamente 220 kilómetros al norte de las Malvinas. El desarrollo está controlado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, compañías que avanzan hacia una futura etapa productiva.
Milei sostuvo que Argentina debe actuar antes de que esas empresas comiencen a extraer recursos considerados por su Gobierno parte de la plataforma continental argentina. También anunció un decreto para acelerar procedimientos sancionatorios previstos por la legislación vigente contra compañías involucradas en operaciones sin autorización argentina.
El presidente adelantó además un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional para ampliar las sanciones contra empresas, proveedores y otros participantes. La propuesta contempla también un Consejo de Seguridad Nacional destinado a coordinar políticas diplomáticas, militares, económicas y de inteligencia entre diferentes áreas estatales.
Desde las empresas responsables del proyecto, Rockhopper y Navitas señalaron que sus licencias siguen vigentes y cuentan con respaldo británico. Ambas compañías afirmaron que los anuncios argentinos no deberían provocar efectos materiales sobre Sea Lion ni modificar el calendario previsto para completar su desarrollo.
Las empresas comunicaron en diciembre de 2025 una decisión final de inversión para avanzar con la primera fase del proyecto petrolero. Esa etapa contempla inversiones multimillonarias y una producción estimada desde 2028, con expectativas de explotación durante varias décadas.
Londres reafirma su posición sobre las Malvinas
El Gobierno británico respondió a las declaraciones argentinas asegurando que su posición sobre la soberanía de las islas permanece sin cambios. Funcionarios británicos defendieron el derecho de los habitantes del archipiélago a decidir su futuro político y recordaron el referéndum realizado durante 2013.
Argentina rechaza ese argumento y sostiene que la controversia debe resolverse mediante negociaciones bilaterales conforme al marco establecido por Naciones Unidas. Milei afirmó además que utilizará herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales para responder a actividades consideradas contrarias a la posición argentina.
La disputa ganó mayor atención después de que Donald Trump señalara que Estados Unidos revisa diferentes posiciones internacionales, incluida eventualmente la relacionada con Malvinas. Washington reconoce la administración británica de facto sobre las islas, aunque tradicionalmente evita adoptar una posición definitiva respecto de la soberanía.