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#DíaNacionalPorLaInclusiónLaboral

Muchas veces, nuestros padres buscan lo mejor para nosotros. Principios y valores, una buena casa, estudios, lo que la mayoría busca para sus hijos. Gracias a esas comodidades, podemos desarrollarnos y pertenecer a una sociedad. Pero también, como todo en la vida, hay momentos complejos.

Así me pasó a mi. Por mi discapacidad motriz, mis papás se dieron a la tarea de aprender sobre el tema, ya que en la década de los 90s, el tema estaba en pañales.

Como todo tema desconocido, no faltaba médico que les diera un pronóstico terrible, como: “Su hijo no va a poder hablar”. “No podrá comer”. “No podrá vestirse”. Ni mucho menos, podrá estudiar. No me quiero imaginar la impresión de ellos. Era su primer hijo, todo un reto, la ilusión de que todo iba bien, y a los 6 meses de gestación, ¡pum! Como por arte de magia, todo se desmorona. Nace un pequeño de 1kg, pequeño, sin saber qué hacer o a dónde ir.

Mamá me cuenta en las diversas charlas de café, que en ese entonces, existían pocos centros de rehabilitación, para atender los diversos tipos de discapacidad. En ese entonces nos ponían adjetivos como, “enfermos”, “retrasados”, “minusválido”. Este último totalmente fuera de contexto. Sí, estamos hablando de hace 30 años, ¡Increíble!

Como le he dicho en este espacio, es fundamental que existan centros de rehabilitación infantiles, esto para que desde pequeños, los niños con algún tipo de discapacidad tengan calidad de vida.

Afortunadamente, mis padres encontraron un centro de atención, que se basaba en un “programa integral”. Eso para mi fue de vital importancia, en mi desarrollo.

Puedo hablar, puedo comer, puedo vestirme, puedo ser una PERSONA, si, eso es lo más importante. SOMOS PERSONAS, con los mismos sueños y retos, con deseos de ser AGENTES DE CAMBIO PARA NUESTRO PAÍS, con ganas de dejar una huella enorme.

El 27 de febrero, se conmemora el Día Nacional Por la Inclusión Laboral. Fecha que en este tiempo trascendental de cambio, de apertura, vale mucho la pena abordar.

Datos de la Oficina de Representación para la Promoción e Integración Social para Personas con Discapacidad de la Presidencia de la República indican que cada año se suman en México, a las más de 10 millones de personas con alguna discapacidad, alrededor de 270, de las cuales, según la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) en 2017, solo 35 mil personas encontraron un empleo formal.

La mayoría de los contratados llega a sentir un gran nerviosismo debido a la responsabilidad que implica un trabajo nuevo, pero debe ser aún mayor para las personas con discapacidad, debido a que desean demostrar que su discapacidad no es una condicionante de su desempeño laboral y su futuro crecimiento dentro de cualquier empresa.

Es por ello, que es de suma importancia contar con bolsas de trabajo e instituciones, para nosotros, las Personas con Discapacidad. Como Fundación Vuelo Libre AC, y la Alianza Éntrale, iniciativa del Consejo Mexicano de Negocios.

“Alianza Éntrale” surge con el objetivo de atender las necesidades de México en materia de discapacidad, así como para formalizar y reforzar lo que cada una de las empresas ha hecho en el tema. Se trata de una iniciativa con capacidad de transformación positiva que busca incluir a la

plantilla laboral capital humano de forma sistemática. Desde esta trinchera, como activista y Persona con Discapacidad, hago un llamado respetuoso al Gobierno mexicano, para crear puentes en beneficio de nuestro país, y de las Personas con Discapacidad, para seguir construyendo la sociedad y el país que queremos. Me pongo a disposición para trabajar en co-responsabilidad, para crear una sociedad y un país incluyente.

La belleza…

 

Hay palabras que desde que las escuchas, generan un impacto enorme, y tal es su impacto que muchas veces, nos cuesta trabajo digerirlas, como si fuera algo prohibido, algo que estuviese fuera de contexto.

 

Justo hoy, hablando con una muy querida amiga, (que por cierto admiro con todo mi ser) salió el tema de “la belleza”. Y es que, se puede describir a la belleza desde distintas miradas.

 

Determinar qué es bello y que no lo es, es quizá uno de los más interesantes desafíos intelectuales. Para muchos, a causa de la subjetividad, se trate simplemente de una quimera. ¿Cuándo y a qué objetos es lícito aplicar la categoría de belleza? ¿Es bella la naturaleza, su representación o la relación entre ambas? ¿Qué parámetros rigen a una o a la otra? ¿Existen códigos que trasciendan las normas culturales y temporales? El debate se abre como un abanico que al ramificarse ofrece nuevas posibilidades. Algunas complementarias y otras, llanamente contradictorias.

 

La belleza puede aplicarse en términos general o podemos optar por hablar de la representación artística en particular, de la mano del talento creativo. No es original señalar que ésta se ve influía siempre por un marco filosófico ya sea de manera implícita o explicita. Esta evidencia se expresa en la historia del arte, en el florecer de los movimientos artísticos y en sus respectivas reacciones. Pero más allá de esta interacción fascinante entre la razón y la creación, resolver qué es lo bello y por qué, conforma uno de los problemas centrales de la estética y ha sido aborada por no pocos pensadores a lo largo del tiempo.

 

Una de las primeras discusiones al respecto, la encontramos en Jenofonte, en el siglo V a.C. Jenofonte afirmó que existen tres categorías diferentes para el concepto de belleza:

 

 

1.La belleza ideal: basada en la composición de las partes

 

2.La belleza espiritual: el alma, que se expresa a través de la mirada

 

3.La belleza funcional: las cosas son bellas en tanto que son útiles.

 

Y es en este sentido que las cosas pueden ser bellas o feas a la vez, esto es, según que fin persigan. Esta idea relativista, será reemplazada por otros criterios de corte idealista, que fueron dominantes por largos años a través de la historia.

 

 

 

Belleza esencial, belleza perfecta

 

Es así que será Platón quien elaborará las concepciones de belleza que más impacto tendrán en occidente. En primer lugar, tomará de Pitágoras la noción de belleza como armonía y proporción. Y luego, el concepto original de esplendor, según el cual la belleza reside en una suerte de luz ininteligible de la cual el mundo sensible es una mera aproximación: “de la justicia, pues, y de la sensatez y de cuanto hay valioso en las almas no queda resplandor alguno en las imitación de aquí abajo, y solo con esfuerzo y a través de órganos poco claros, les es dado a unos pocos, apoyándose en las imágenes, intuir el género de lo representado.” (Platón, Fedro)

 

 

 

La belleza, en síntesis, es para Platón algo independiente de lo físico de manera tal que no tiene por qué corresponderse con una imagen visual. Esto significa, entonces, que la ésta es suprasensible y está más allá de lo intelectual., por lo tanto, captar lo verdaderamente bello no es algo posible para todos.

 

 

A mi, me costó mucho trabajo aceptarme como era. Hace 6 años, cuando me decían. “¡Eres inspiración!” “¡Tienes una esencia hermosa!” Yo me limitaba a responder, “¡Yo soy Xicani! Dementando mi esencia, mi cuerpo, mi discapacidad. Incluso, al grado de verme con “asco” “feo” “cero atractivo” Nada, a Xicani, me encargaba de hacerlo “mierda” “basura”. Lejos de no permitirme que las personas me reconocieran, no me reconocía a mí, a mi esencia.

 

Ha sido un trabajo continuo, uno de las cosas que más trabajo me ha costado atravesar, de los que más ha dolido, pero que sin duda, ha valido la pena el camino. Y que gracias a ello, puedo conectar con mi esencia pura, y transmitir mi misión de vida, que es esta:

 

 

Sin duda alguna, el universo nos ha dado un poder que poco conocemos, y poco llevamos a la práctica, algo que nos hace únicos e “”imperfectamente perfectos” “¡La belleza!”

 

 

 

Xicani.

El Hombre de la Columna de Rayas

(Dedicado a tod@s aquell@s que tienen un sueño)

En la vida, te encuentras con personas de todo tipo, de todas clases, con miradas distintas, costumbres diversas, pero con un gusto en común, la vida.

Justo me paso hace algunas semanas atrás, en esas “misiones especiales” que te pone la vida, en una de mis visitas a “La isla del unicornio”, conocí a un hombre, joven, tez blanca, lechosa como pergamino. Estaba solo. Yo rodaba por la isla con mis ruedas de sinfonía. De vez en cuando, me gusta escaparme del bullicio de la ciudad, de mi entorno, de todo. Ah, hasta de ese tal Xicani. Adentrarme al todo, y a la nada.

Me pareció extraño ver a un hombre con tanta vitalidad allí. Ya cada vez, me acercaba más al sitio donde se encontraba. Vestía casual, pantalón de mezclilla, zapatos, playera, peinado. Un tipo impecable. Estaba sentado, por pura curiosidad, por no decir, “chisme”, me acerqué,

– “Hola, ¿Qué haces aquí sólo?”, le pregunté. – “Esperando a mi unicornio, me dijo”. – “Regularmente lo dejo pastando, pero es la hora en que no llega”. Algo que captó mi atención, es que para llamarlo, lo hacía tarareando una canción.

– “¿Por qué cantas?” – “Es para llamarlo” Contestó aquel hombre.

Me intrigó mucho, que tuviera un “unicornio”, yo sabía que ese animal, era “de los dioses”, está bien, está bien, es mitológico. Ok, el cantautor cubano, Silvio Rodríguez, también tiene un unicornio. Y bueno, no es por presumir pero, yo también tengo a mi unicornio, que vive en “El Lago Azul”. Y debo decir que yo no lo pierdo.

Pero bueno, la verdad es que mi curiosidad me ganó, y le pedí si podía acompañarlo a esperar a su amigo unicornio, me dijo que sí. Le pregunté su nombre, Epigmenio, pero me dicen, “El hombre de la Columna de Rayas”. ¿El quéeeee? “El… hombre de la columna de rayas”. Dijo con voz entrecortada. – ¿Por qué te llaman así? “Por mi columna vertebral… Está llena de rayas, de hoyos, de cortadas” Cuando me meto a nadar al mar, la gente me ve, algunos se ríen, son los menos, otros, me ven como bicho raro. Digamos que, todos me ven. Por ello, me llaman así. Aunque, me gustaría que me llamaran por mi nombre”, me dijo… Yo, escuchaba atento. Su mirada cambió drásticamente, su rostro se dobló, y sus ojos, se llenaron de agua.

– ¿Estás bien? Le pregunté. Sí, lo estoy. Bueno, no, la verdad no estoy bien.

 

– ¿Qué pasa?

 

La verdad es que, “yo tengo un sueño”. un sueño que deseo pueda hacer realidad.

 

– “Cuéntame tu historia, le dije”.

Desde mis años de juventud, desde que iba en la escuela secundaria. Uno de mis mayores anhelos, fue tener una novia. Por azares del destino, no ocurrió así. No fue algo que me quitara el sueño, yo seguía con mi vida normal. Un día, me dijeron que, para apoyar a la ciencia médica, tenía que convertirme en, “el hombre biónico”. Yo saltaba de felicidad, siendo el hombre biónico, atraería a todas las chicas que estuvieran a mi paso. Obviamente, dije que sí, no podía dejar pasar semejante oportunidad.

Me llevaron a un lugar, lleno de hombres y mujeres con trajes blancos. El Dr. Dufoovich, esperaba con una sonrísa. “Gracias hijo, por apoyar a la medicina”. – “De nada, le dije” Es un honor, (aunque lo hacía para atraer a las chicas) Me decía Epigmenio.Yo, lo dejé hablar… – “Continua, le dije”.

Entré a la intervención quirúrgica. Pensé que con una sola intervención bastaría. Pasaron dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. Casi… casi no lo cuento, medio al borde del llanto. Lo que parecía felicidad, se convirtió en tragedia. Casi muero, entraba sangre, por una sonda, pero así como entraba, salía. Relataba aquel hombre. Veintinueve paquetes de sangre, cuatro plaquetas de sangre. Por el ser superior, hoy estoy aquí, y lo agradezco mucho.

Aquel hombre, me tenía en un mar de emociones.

– “Prosigue”.

Salí siendo el hombre biónico, agradecido con la vida por la nueva oportunidad que me presentaba, y emocionado, porque por fin, las chicas se fijarían en mi.

“Ay” con un suspiro, exclamó aquel hombre. “Han pasado catorce largos años, y nadie se fija en mi por ser el hombre biónico. Se fijan por ser, “El hombre de la Columna de Rayas”…

Mi instinto de “psicólogo de closet”, me invitó a preguntar, “¿Cuál es tu sueño? “Mi gran sueño, es tener la dicha de formar una familia, tener una pareja, una mujer inteligente, que me mire por la persona que soy, que comparta mi gusto por ir a la playa, por besarnos a la orilla del mar, bueno, por todos lados, a decir verdad. Jajaja. Se rió mucho. Compartir “secretos de alcoba” que guste de una buena charla, con música, tomar refresco. En fin, todos mis sueños y anhelos.

Me gustaría saber, que se siente enamorarse de verdad, nada fugaz, nada a medias tintas. Me gustaría saber, qué se siente entregarte a una mujer por completo. Poderla abrazar, besar, decirle cuánto la amo por su inteligencia, por amarme tal y como soy. Por verme como ser humano, y no por mi “columna de rayas”, sino por “Epigmenio”, que me diga, “Epigmenio, ¡te amo!”.

Después, tener un hijo, mi hijito. Que le guste mojarse con el agua de la lluvia, que de sus primeros pasos, de la mano de mamá y de la mía. Que le gusten los pasteleros de chocolate, tanto como a mi, enseñarlo a nadar, a escuchar música, a apasionarse con el fútbol soccer, hasta que mamá nos llame para estar en familia, y el mejor regalo, “que me diga, ¡te amo papá!”

“La verdad, me dijo, me he vuelto experto en “saber esperar”, en aprender a amar a mi columna de rayas. Pero, hay días como el de hoy, que la paciencia se esfuma, y se va por un momento. Por ello, vengo aquí, al pie del mar, a pasar rato con mi unicornio, y a recordarme, que la vida me dio una nueva oportunidad, hace ya más de catorce años, y que vale la pena vivirla al máximo”.

Nos quedamos en silencio por un rato. Epigmenio, aprovechó para tararear de nuevo la canción, para llamar a su amigo unicornio. En eso, se escuchó un galope fuerte, era el unicornio, blanco con un cuerno de añil, brillante y afilado. “amigo, pensé que no volverías”. Se fundieron en un abrazo fuerte, y se dispusieron a partir.

– “Ha sido un placer conocerte, y compartir mi historia contigo, buen hombre”.

 

– “El honor fue todo mío, estimado Epigmenio”.

 

– “Puedo darte un abrazo”, me dijo.

 

– “Adelante” Respondí.

Por un momento, me vi sumamente reflejado en la historia de Epigmenio, que sentí que era yo. Pero no… era, “El Hombre de la Columna de Rayas”.

Xicani.

Resiliencia… (En estos tiempos)

En los últimos años, he venido escuchando el término “resiliencia” por todas partes, en diversos foros, entrenamientos y charlas cotidianas.

 

En muchas ocaciones, personas no allegadas a mi circulo, en cuanto escuchaban mi historia de vida, me decían; “Xicani ¡eres resiliencia!” De esas cosas que pasas por alto y que, agradeces y nada más.

 

Y es que, la resiliencia, no es como se define sino que algunos lo entienden como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas. Sin embargo, el concepto ha experimentado importantes cambios desde la década de los 60. En un principio, se interpretó como una condición innata, luego se enfocó en los factores no sólo individuales, sino también familiares, comunitarios y, actualmente, culturales. Los investigadores del siglo XXI entienden la resiliencia como un proceso comunitario y cultural, que responde a tres modelos que la explican: un modelo «compensatorio», otro «de protección» y por último uno «de desafío».Asimismo, la resiliencia es la capacidad de tener éxito de modo aceptable para la sociedad, a pesar de un estrés o de una adversidad que implica normalmente un grave riesgo de resultados negativos.

 

Resiliencia viene del término latín resilio, «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar». El término se adaptó al uso en psicología y otras ciencias sociales para referirse a las personas que a pesar de sufrir situaciones estresantes no son afectadas psicológicamente por ellas.

 

La palabra resiliencia designa la capacidad del acero para recuperar su forma inicial a pesar de los golpes que pueda recibir y a pesar de los esfuerzos que puedan hacerse para deformarlo. La palabra proviene del latín resalire, “saltar y volver a saltar”, “recomenzar”.

 

Yo, lo sintetizaría a dos palabras, “conciencia y perspectiva de vida”. ¿Por qué lo defino de esta forma? Porque hoy, que he adquirido diversas distinciones para llevar a cabo mi trabajo, y permitiéndome dar un brinco hacia el pasado, pude “re-conectarme con la persona que soy AQUÍ Y AHORA”.

 

Usted, querido y apreciado lector, puede fijar su postura. Algunas personas, en talleres o consultorías, me dicen, “tu vida es tan fácil” ¡Por eso lo dices de esta manera! Y no se trata de que le cuente y le diga, “si, no sabes. ¡Mi vida es un caos! Efectivamente. Somos seres humanos, llenos de sentimientos, miedos y “prejuicios” y “creencias”.

 

Pero, muchas veces, en automático, se nos olvida hacer una pausa, para volver a empezar, para tomar vuelo, para “reconocernos” sin voltear al lado.

 

Las personas me preguntan, ¿cómo puedo “comenzar de nuevo? Les respondo dos cosas: “a base de perspectiva y resiliencia, lo que da como resultado un término que me dio mi gran amiga, Fernanda Gándara: ¡ANTIFRÁGIL! Puede consultar el texto que escribí sobre esto AQUÍ. http://xicani.com/los-antifragiles-por-fernanda-gandara/

 

Sé que en muchas ocaciones, la vida nos presenta “momentos negros”, en donde parece que no habrá salida. Momentos en los que decimos: “ya no puedo más, CARAJO”. Pero, ¿Sabe? Aunque usted no lo crea, siempre hay un nuevo camino para volver a empezar, siempre podemos re-conectarnos con nosotros, con TODOS, eso es algo que últimamente nos falta como sociedad, como personas. Así que, le propongo algo: ¡SEAMOS RESILIENCIA TODA LA VIDA! ¿Acepta el reto?

 

Xicani.

Las causas justas

Dedicado a Lorena, gran ser humano, y activista social. Desde pequeño, mis papás me han inculcado el “respeto” entre personas. Podemos pensar y actuar de diferentes maneras, pero siempre, buscando el “bien común para todos”

Haciendo memoria de “historias guardadas”, en estos días, recordé un momento singular de mi vida. Iba por una plaza comercial en la Ciudad de México. Tenía 5 años. Para desplazarme, por mi discapacidad motriz, utilizaba un triciclo color verde. Lo que más me gustaba de esta época era la atención que los niños me daban. Todos querían estar conmigo, jugar conmigo. Yo ingenuo, pensaba que era porque les caía bien, pero “¡oh sorpresa!” Era por mi triciclo verde. Ese día, recuerdo que uno de los niños, literal me bajó del mismo y se lo llevó. El niño me dijo, “¡cieguito tonto”! Yo no supe que hacer. Lloré, lloré de dolor, de impotencia, de todo. Me dolió, me lastimó el verme excluido de una sociedad. Sí, usted estimado lector, puede fijar su punto de vista, y puede decir, “eran niños”. Eso fue hace 25 años. Hoy, sigue pasando lo mismo, no sólo con las Personas con Discapacidad. Con mujeres, con hombres, con los grupos vulnerables.

 

Desde este momento, pienso que algo de “apoyar a los que no tienen voz”, se me pegó en mi ADN. A pesar de mi discapacidad, siempre buscaba defender a mis amigos que eran agredidos por otros. Buscaba adherirme a una sociedad, “CERO INCLUYENTE” para las Personas con Discapacidad, y al mismo tiempo, ser eco de los más vulnerables.

 

A mis papás, siempre les dejaron muy claros lo siguiente: “Xicani no va a poder hablar”. “Xicani no podrá escribir” “Xicani no podrá ir a la escuela nunca”. Todos los días, desde que tengo memoria, la sociedad se encargaba de decirme que, este mundo no era para mí. ¿Por qué? Unas por ignorancia, y otras, por abuso de poder y discriminación.  A base de “necedad y perseverancia”, pude terminar mis estudios, y graduarme en mi licenciatura en Comunicación. Pero lo que aún no me cabe en la cabeza es, ¿Por qué aún existen personas que por una pista de poder someten a otros? Lo puedo ver en este entorno electoral en México. La clase política, todos sin excepción, han puesto a una con otros, en contra. Y eso se refleja más ahora. No vale la pena pelear por defender a un candidato, exponemos amores y cariños de las personas.

 

Otra cosa es que, cuando haces algo por apoyar a otros, no falta alguien que, “inventa cosas” para desvirtuar causas y movimientos. Esto me pasó a mí.

 

A mediados del año 2011, junto con la Fundación ParaLife, decidimos comenzar uno de los primeros movimientos de inclusión laboral en México. “Carta de Recomendación”. El cual, pretendía ser una especie de bisagra, para reunir a los actores, (empresas y personas con discapacidad) Para buscar su inserción a la vida laboral. Cabe mencionar que, SÓLO YO, TRABAJÉ SIN PAGA. Esto para demostrar a los empresarios que, las Personas con Discapacidad, podemos realizar un trabajo, como cualquier otra persona.

 

Mediante un portal en internet, se buscaba tener la mayor Carta de Recomendación, para mostrarla a los empresarios, para que se nos diera una oportunidad. Desafortunadamente, nuestra campaña fue bajada por una “cuestión política”.

 

En una misiva, se dijo que, “Xicani y la Fundación, propician la explotación de Personas con Discapacidad” Un argumento, sin fundamento alguno. Al grado de bajarnos la campaña. ¿Sabe por qué? Por “cuestión política”. Por querer “poder” a costa de una campaña que su único objetivo, era visibilizar a las Personas con Discapacidad, y nuestro trabajo.

 

Afortunadamente, el tema de la inclusión social y laboral para las Personas con Discapacidad, he ido avanzando, poco a poco. Desde ese momento, supe que aquí estaba mi vida, que muchas “personas que no tienen voz” requieren de mi apoyo.

 

Hoy les agradezco mucho a los que hace ocho años, no quisieron formar equipo conmigo, porque gracias a eso, he adquirido las herramientas necesarias para seguir incidiendo, por una cultura incluyente para las Personas con Discapacidad. Lo digo con toda humildad, y de todo corazón. ¡Gracias!

 

Y por supuesto, a todos los que desde ese momento han estado de manera ¡Incondicional! En mi vida. No los menciono, porque la lista es enorme. No me gustaría omitir a nadie. Gracias a ustedes, por ser mi apoyo cuando siento que ya no puedo más. Por permitirme aprender de ustedes, y sobre todo. ¡Gracias por ser mis grandes amigos!

 

Hoy les digo que, nunca me detendré hasta poder vivir en una sociedad incluyente. En la Fundación Vuelo Libre AC. Seguiremos trabajando para que, “las Personas con Discapacidad tengan una mejor calidad de vida”. En resumen, “¡seguiré trabajando por las causas justas!”

 

 

Xicani.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acuérdate de Acapulco

Bien dicen que las cosas que hiciste en tu infancia, jamás se olvidan. Y eso es lo que ocurre cuando escucho la palabra “Acapulco”. Me llegan a la mente recuerdos imborrables, extraordinarios, que me llenan el alma y el corazón.

 

Acapulco (en náhuatl: acatl, poloa, co, ‘carrizo, destruir o arrastrar, lugar’‘en donde fueron destruidos o arrasados los carrizos’) es una ciudad y puerto mexicano ubicado en el estado de Guerrero, en la costa sur del país, a 379 kilómetros de la Ciudad de México. Es la mayor ciudad del estado, además de que forma parte de la única zona metropolitana del estado, y concentra la mayor población de la misma. Es cabecera del municipio homónimo y uno de los principales destinos turísticos de México. Además de ser considerada la décima sexta metrópoli más grande del país y la vigésimo primera ciudad más poblada de México. Ciudad Renacimiento es la zona más extensa y sobrepoblada del puerto, de acuerdo con los últimos censos de población.

 

La ciudad se divide en tres grandes zonas turísticas: Acapulco Tradicional, Acapulco Dorado y Acapulco Diamante. En la primera se localiza el centro de la ciudad, y el puerto, así como los barrios y fraccionamientos más antiguos, mientras que las otras dos concentran la zona hotelera, condominal-residencial, así como diversos núcleos comerciales y de entretenimiento. Acapulco zona turística Triángulo del Sol del estado, junto con Ixtapa, Taxco y Zihuatanejo.

 

El puerto de Acapulco, México, tiene una estridencia peculiar en mi vida, porque fue el Pacifico mexicano el primer mar que conocí en mi vida. Bien a bien no lo recuerdo, tenia un año, pero cuenta mamá que fui muy feliz en el mar, me encantaba.

 

Después, vinieron años maravillosos. Allá en el puerto, tengo grandes amigos, grandes personas que hoy, significan mucho para mi. Una de ellas, fue la señora Minerva, Doña Mine, como le conocimos siempre. Ella, originaria de Veracruz, pero radicada en la zona Centro de Acapulco, de tez morena y con una sonrisa que siempre le caracterizó al llegar al apartamento donde he ido toda la vida. Ella era nuestra flamante cocinera. ¿Cuál es su especialidad? Si tuviera que enumerar alguno de sus platillos preferidos, los pondría todos. Pero uno de los preferidos, siempre fue los extraordinarios, pulpos en su tinta, con su arroz blanco. O qué me dice de unos plátanos fritos, jugosos, de la costa. ¡Chulada!

 

Ella, además de ser dedicada en su trabajo, me enseñó a agradecer lo que se tiene. ¡La humildad! Muchas veces, confundimos esta palabra con falta de dinero, pero para mi va más allá. A tener valores y a compartir. Doña Mine, se iba caminando hasta su casa, si bien le iba, tomaba camión. Recuerdo que yo, le pedía a mamá que me diera dinero, y se lo daba a Mine, para la comida de sus animales o para lo que le hiciera falta. A pesar de trabajar duro, para conseguir su día, Mine nunca perdió la sonrisa, pero sobre todo, el amor que le ponía a cada platillo y a cada palabra. Ojalá que algún día la pueda ver, y agradecerle todo lo que me enseñó y el legado que me dejó. ¡Gracias, Doña Mine! ¡Te quiero mucho!

 

Otra de las cosas que he disfrutado, es ir con mis dos abuelas, mi abuela Socorro y mi abuela Mina. De cada una, tengo recuerdos extraordinarios del puerto. De mi abuela Socorro, recuerdo los cuentos que nos contaba en la playa, su cantar con cada guitarrista que pasaba, recordando sus épocas de juventud. De mi abuela Mina, su sonrisa y su gusto por meterse al mar. Lo aventurera que era al subirse a la banana, o a los toboganes con mi papá o con mi hermana. Acapulco no solo me da alergia y diversión, también me da la posibilidad de conocer a mi familia.

 

 

 

 

Algún día, me gustaría ir con mi familia, mi esposa, y en especial mi hijo, para enseñarle a nadar en esa piscina semicircular, con un puente en medio, como me enseñó papá, para llevarlo por la costera hacia Puerto Marqués, a comer sopecitos con Doña Cata por la mañana, disfrutar del mar, con una Yoli bien fría, y ya por la tarde, ir a la Cruz de Trouyet, o visitar La Quebrada, para regresar a contemplar la puesta de sol, y ver la luna.

 

Gracias Acapulco, por permitirme visitarte en Octubre, Noviembre y Abril. Gracias por enseñarme a disfrutar de los “pequeños placeres de la vida”. Gracias por permitirme jugar con tu arena y por deleitarme ka pupila con tu exquisito mar. Siempre te recuerdo con cariño, así como decía, Agustín Lara, “Acuérdate de Acapulco”…

 

Xicani.

La Columna de Once Varas

 

Para mi gran amigo, Manuel Dufoo Olvera.

La primera vez que supe que tendría una “armadura” en la columna vertebral, no pude evitar emocionarme. Tenía catorce años. Sin dudarlo, fui a presumir con mis compañeros de escuela. ¡”Seré el hombre de acero!” grité con emoción. Recuerdo que todos en el salón, me miraron sorprendidos. Yo estaba muy emocionado por tener mi “Armadura de acero”.

 

Después de los preparativos para colocarla, vino la fase de internamiento en el hospital. Según el médico que me operaría, sería una “cirugía fácil” que me podría ir de vacaciones en un mes, así como lo lee.

 

Pero bueno, regresando al punto, estaba listo para entrar a la cirugía. No le voy a mentir, los que me conocen dicen que tengo una “fuerza descomunal” a la hora de entrar a procedimientos de este tipo, sin embargo le soy muy sincero, me da terror ese camino eterno del cuarto del hospital al quirófano. Yo le llamo, “la procesión de las batas blancas” porque van entre camilleros, doctores y enfermeras, a “entregarte” a la “congeladora”. Ese lugar frío y silencioso, donde los sollozos hablan.

 

Estando ahí, recuerdo que me acompañó un médico residente de ascendencia española, muy agradable y buena persona, me dijo que no temiera, que iba a salir “bien librado”, dijo… “eres un campeón, como el Real Madrid” Si supiera que le voy al Barcelona, jajaja. Me llevó hasta el quirófano y me dejó. Ahí ya estaban los médicos, listos para comenzar su trabajo.

 

La cirugía salió muy bien, por el procedimiento, me pincharon un pulmón. Por protocolo me trasladaron a terapia intensiva. Ahí, acompañado de mamá y papá, pasé quince laaaargos días. De entrada la recuperación rápida no fue, y tardé dos meses en salir, no fue en una cirugía, fueron en dos, y salí dos mese después del hospital.

 

Esto fue en Julio 2002, para 2003, un año después de la intervención, mi columna estaba como en un principio, deforme y con una escoliosis, trastorno de la columna vertebral.

 

Pero, ¿Qué es la escoliosis?

 

La escoliosis es una curvatura anormal de la columna vertebral. En la columna, hay algunas curvas que son normales, o fisiológicas, y otras que no lo son. En las regiones cervical y lumbar, la lordosis o una curva hacia el interior es normal.

 

En la columna dorsal, la cifosis o una curva hacia el exterior es normal. Estas curvas de la columna se producen de adelante hacia atrás. La escoliosis consiste en una torsión o rotación de la curva de la columna vertebral resultando una curva que aparece como una “C” o “S”.

 

Pueden surgir al mismo tiempo dos curvas, una superior y otra inferior, una en la dirección opuesta a la otra, o puede haber una curva en una sola dirección. Las escoliosis cérvico-dorsal son raras, mientras que la dorsal, lumbar o ambas son más frecuentes.

 

Junto con la escoliosis, el niño puede desarrollar una cifosis (joroba) o una lordosis dorsal; es decir, una inversión de la curva fisiológica del cuello y la espalda baja.

 

Fuente: fisioterapiaonline.

 

Para esto, un médico que me trató un problema en las rodillas, me había recomendado con un médico, “eminencia en trastornos de la columna vertebral” pero por temas de dinero, no pudimos verlo.

 

Este médico, de nombre, Enrique Feldman, a quien aprecio mucho y agradezco su gran atención, al ver mis radiografías, las consultó con un colega médico, especialista en columna. De inmediato, habló con mis papás y les comentó que era vital que se me retirara el material implantado, pues mi vida corría peligro.

 

Gracias a las “diosidencias de la vida” una tía, que aprecio mucho, en una reunión familiar, escuchó a mi madre desesperada, contando mi caso. Esta tía, ya le había comentado a mamá que en el hospital donde ella labora, existía una “clinica de columna” que porqué no iba para que revisaran mi caso. En eso, mi tía le preguntó, ¿A qué doctor buscas? Ella respondió, al Dr. Manuel Dufoo, mi tía, emocionada le dijo. “Es el jefe de la unidad”

 

De inmediato, a la semana me dio cita el Dr. Dufoo. Desde la primera vez que nos vimos, parece como si nos conociéramos de “otras vidas” Desde el primer minuto, fue muy claro conmigo y con mis papás, “Conmigo Xicani no va a caminar, pero le voy a salvar la vida y a darle una vida digna”. Y eso, ha hecho desde que tenía 18 años de edad, al tener un accidente, se dio cuenta que su vocación es la de, “servir para vivir” Y desde hace más de treinta años, no sólo salva vidas, lo más importante, brinda una atención integral, con “pasión y calidad humana”.

 

Desde aquí, con estas palabras, quiero agradecer a mi amigo, mi padre, mi hermano, el Dr. Manuel Dufoo Olvera, por no solo salvarme la vida. Lo más importante, por enseñarme a hacer las cosas con vocación de servicio y entrega. Gracias a la clínica de columna, me volví “más humano y menos perfecto” solidario y hermano. Ahí, no importan las clases sociales, importa la vida, esa vida que muchas veces no valoramos, y que debería ser lo primero en verse. Eso, hasta la fecha, me enseña Dr. Dufoo.

 

¡Gracias, maestro, por enseñarme a vivir la vida al máximo, pero sobre todo, gracias por ser mi “héroe de bata blanca” para seguir trayendo con fuerza, mi “columna de once varas”!

 

Con cariño y respeto:

 

Xicani.

 

 

 

La Voz y un Micrófono

 

Dedicado a mis grandes ídolos, colegas y amigos, que con la “voz” nos trasladan a mundos mágicos e inimaginables. ¿A cuántos de nosotros no nos ha pasado que escuchamos en la radio a una voz, y de inmediato nos imaginamos a la persona?

Eso me pasaba muy a menudo de pequeño, cuando mamá sintonizaba el 1060 am Radio Educación, y desde la Cabina José Vasconcelos, escuchaba la voz de un grande de la locución y la comunicación, don Emilio Ebergenyi. (Ya fallecido) De don Emilio, recuerdo su peculiar voz, desde su programa legendario, “Su Casa y Otros Viajes”, en donde con un estilo único, nos llevaba por el fascinante mundo de la cultura. Era muy niño, tenía 6 años y a mi, me encantaba escuchar a don Emilio.

Pero la mejor anécdota, es que tuve el privilegio de conocerlo, un día que mamá habló a la estación de Radio, para pedir si me regalaban unos boletos para ver al grupo mexicano de música barroca y antigua, “Los Tiempos Pasados”. Estaba chico, era un niño. Pero nunca se me va a olvidar la humildad y cordialidad con la que don Emilio me saludó, en aquel jardín de la Colonia del Valle, en Ciudad de México. Desafortunadamente, don Emilio se adelantó en el camino en 2005. Me hubiera gustado darle las gracias, porque él, sin querer, fue de las primeras influencias para estudiar mi carrera en Comunicación y Periodismo.

En aquellos días de primaria, en los que papá me llevaba a la escuela, no podían faltar las noticias por la mañana. Recuerdo que papá, sintonizaba el 1110am Radio Red. Ahí, se escuchaba la voz de un extraordinario comunicador, con una inteligencia y sapiencia para dar las noticias, don José Gutierrez Vivó. Nunca olvidaré las peculiares entrevistas que don José realizaba, su manera perspicaz de preguntar, fresca y atrevida, sin pelos en la lengua, ni ataduras. Era pequeño, y tal vez, no asimilaba del todo bien las realidades de nuestro país, sin embargo, don José, me informó sobre la devaluación de 1994. El surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) La visita histórica del papa Juan Pablo II a La Habana. Las reuniones de Foro Económico Mundial, en Davos, entre otras muchas noticias. Con una lenguaje claro y que a la edad de 8 años, podía comprender.

Lamentablemente, por un tema de censura, como a muchos colegas periodistas les ha pasado en nuestro país, don José, tuvo que dejar su programa, Monitor. Ahora radica en los Estados Unidos, y desde allá, envía pinceladas de información, a través de Internet. Sin duda, don José, es otra persona que me inspiró a ser lo que soy ahora.

Años más tarde, no sé si por azares del destino o por otra cosa, decidí estudiar Comunicación y Periodismo. Una de las razones por las que decidí estudiar estas asignaturas, fue para tener un “programa musical de Radio”. Gracias a la labor de mis profesores, en particular de mis estimado y muy admirado profesor y amigo, Alejandro Merino Fuentes, es que amé la Radio, la disfruté, aprendí a honrar la profesión y a ejercerla con la responsabilidad que se requiere.

Alejandro, además de proporcionarme las herramientas para redactar guiones y hablar ante un micrófono, me enseñó lo fundamental de todo periodista, a defender los ideales y a decir la verdad, ¡Por encima de todo!. ¡Gracias, infinitas gracias, Alejandro! NOTA: (Por él, escribo bien) Jajajaja.

Durante la carrera, tuve el privilegio de conocer a grandes maestros y maestras del micrófono, de la legendaria escuela, hasta las nuevas generaciones: Verónica López Treviño, Olivia Luna, Kaeri

Tedla, Mario, César y Mariana Filio, Toño Esquinca, Oscar Mario Beteta, mi amigo Julio Pilotzi, entre muchos otros.

La vida es muy generosa conmigo, que me ha permitido colaborar en Radio. Fruto de estos conocimientos, nació un proyecto personal, llamado, #ElPodcastDeXicani® en donde tratamos diversos temas, con reflexiones y un toque de música. Justo, las entradas y salidas del programa, están acompañadas por la gran voz de, Vero López Treviño. Si no lo ha escuchado, lo invito a que lo haga en esta liga: http://xicani.com/el-podcast-de-xicani/ Prometo realizar nuevas entregas.

Les comparto que uno de mis más grandes sueños, de los muchos que tengo, es ser locutor de doblaje, comercial y para películas. Y es algo que tengo en mi lista de pendientes urgentes.

Sin duda, lo más maravilloso de las voces y el micrófono, es llegar a millones de oídos y millones de almas. ¿Usted qué opina?

Con cariño:

Xicani.

La Voz y un Micrófono

 

Dedicado a mis grandes ídolos, colegas y amigos, que con la “voz” nos trasladan a mundos mágicos e inimaginables. 

¿A cuántos de nosotros no nos ha pasado que escuchamos en la radio a una voz, y de inmediato nos imaginamos a la persona?

Eso me pasaba muy a menudo de pequeño, cuando mamá sintonizaba el 1060am Radio Educación, y desde la Cabina José Vasconcelos, escuchaba la voz de un grande de la locución y la comunicación, don  Emilio Ebergenyi. (Ya fallecido) De don Emilio, recuerdo su peculiar voz, desde su programa legendario, “Su Casa y Otros Viajes”, en donde con un estilo único, nos llevaba por el fascinante mundo de la cultura. Era muy niño, tenía 6 años y a mi, me encantaba escuchar a don Emilio.

 

Pero la mejor anécdota, es que tuve el privilegio de conocerlo, un día que mamá habló a la estación de Radio, para pedir si me regalaban unos boletos para ver al grupo mexicano de música barroca y antigua, “Los Tiempos Pasados”. Estaba chico, era un niño. Pero nunca se me va a olvidar la humildad y cordialidad con la que don Emilio me saludó, en aquel jardín de la Colonia del Valle, en Ciudad de México. Desafortunadamente, don Emilio se adelantó en el camino en 2005. Me hubiera gustado darle las gracias, porque él, sin querer, fue de las primeras influencias para estudiar mi carrera en Comunicación y Periodismo.

 

En aquellos días de primaria, en los que papá me llevaba a la escuela, no podían faltar las noticias por la mañana. Recuerdo que papá, sintonizaba el 1110am Radio Red. Ahí, se escuchaba la voz de un extraordinario comunicador, con una inteligencia y sapiencia para dar las noticias, don José Gutierrez Vivó. Nunca olvidaré las peculiares entrevistas que don José realizaba, su manera perspicaz de preguntar, fresca y atrevida, sin pelos en la lengua, ni ataduras. Era pequeño, y tal vez, no asimilaba del todo bien las realidades de nuestro país, sin embargo, don José, me informó sobre la devaluación de 1994. El surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) La visita histórica del papa Juan Pablo II a La Habana. Las reuniones de Foro Económico Mundial, en Davos, entre otras muchas noticias. Con una lenguaje claro y que a la edad de 8 años, podía comprender.

 

Lamentablemente, por un tema de censura, como a muchos colegas periodistas les ha pasado en nuestro país, don José, tuvo que dejar su programa, Monitor. Ahora radica en los Estados Unidos, y desde allá, envía pinceladas de información, a través de Internet. Sin duda, don José, es otra persona que me inspiró a ser lo que soy ahora.

 

Años más tarde, no sé si por azares del destino o por otra cosa, decidí estudiar Comunicación y Periodismo. Una de las razones por las que decidí estudiar estas asignaturas, fue para tener un “programa musical de Radio”. Gracias a la labor de mis profesores, en particular de mis estimado y muy admirado profesor y amigo, Alejandro Merino Fuentes, es que amé la Radio, la disfruté, aprendí a honrar la profesión y a ejercerla con la responsabilidad que se requiere.

 

Alejandro, además de proporcionarme las herramientas para redactar guiones y hablar ante un micrófono, me enseñó lo fundamental de todo periodista, a defender los ideales y a decir la verdad, ¡Por encima de todo!. ¡Gracias, infinitas gracias, Alejandro! NOTA: (Por él, escribo bien) Jajajaja.

 

 

 

Durante la carrera, tuve el privilegio de conocer a grandes maestros y maestras del micrófono, de la legendaria escuela, hasta las nuevas generaciones: Verónica López Treviño, Olivia Luna, Kaeri Tedla, Mario, César y Mariana Filio, Toño Esquinca, Oscar Mario Beteta, mi amigo Julio Pilotzi, entre muchos otros.

 

La vida es muy generosa conmigo, que me ha permitido colaborar en Radio. Fruto de estos conocimientos, nació un proyecto personal, llamado, #ElPodcastDeXicani® en donde tratamos diversos temas, con reflexiones y un toque de música. Justo, las entradas y salidas del programa, están acompañadas por la gran voz de, Vero López Treviño. Si no lo ha escuchado, lo invito a que lo haga en esta liga: http://xicani.com/el-podcast-de-xicani/ Prometo realizar nuevas entregas.

 

Les comparto que uno de mis más grandes sueños, de los muchos que tengo, es ser locutor de doblaje, comercial y para películas. Y es algo que tengo en mi lista de pendientes urgentes.

 

Sin duda, lo más maravilloso de las voces y el micrófono, es llegar a millones de oídos y millones de almas. ¿Usted qué opina?

 

Con cariño:

 

Xicani.

 

Amar con el Corazón

La palabra “amor” por su misma connotación y fuerza, lleva implícito una carga enorme en nuestra sociedad. Desde utilizarla solamente para referirnos a “amor de pareja” hasta la simulación de campañas publicitarias y cuestiones mercantiles. Para mí, el amor va más allá de una frase compuesta por cuatro letras, el amor, significa, pasión, entrega, deseo, confianza y “COMPROMISO”

 

Y es que en la actualidad, los jóvenes, hemos perdido ese significado de “amar” con todo lo que esto conlleva, rebajamos al amor como, “cuestión de un rato” de “pasarla bien” y eso, desde mi mirada, crea sociedades rotas, vacías, sin ideales ni valores.

 

Buscando en el diccionario, la palabra amor se define como: Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno.

“el amor al prójimo; abrazó al bebé con gran amor; nunca ocultó su amor a la patria; el amor de la gloria lo llevó hasta el heroísmo”

 

amor propio Consideración y estima que una persona siente por ella misma y por la cual espera ser considerado y estimado por los demás.

“suplantado en su papel de héroe por un Jaimito tuerto y desvalido, Alberto se siente herido en su amor propio”

 

2.Sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común.

“amor platónico; me gustan las canciones de amor; no puedo expresar con palabras el amor que siento por ti; le escribió una carta de amor”

 

amor a primera vista Enamoramiento que se produce en el primer encuentro.

“lo nuestro fue amor a primera vista”

 

Yo lo sintetizo en una sola frase, “amor = COMPROMISO”

 

Hablo de esto, por el hecho de que, muchas veces se malinterpreta el expresar un “te amo” a una persona, desde pequeños, nos han enseñado a utilizar solamente un “te amo” para dirigirnos a nuestra pareja. Yo pienso lo contrario, y para un ejemplo, cito unos párrafos de “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry:

 

-“Te amo” – dijo el principito…

 

 

-“Yo también te quiero” – dijo la rosa.

 

-“No es lo mismo” – respondió él…

 

“Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

 

Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.

 

Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo. Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.

 

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.

 

Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.

 

Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.

 

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.

 

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”

 

-“Ya entendí” – dijo la rosa.

 

-” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito.

 

Esto lo traigo porque, en mi vida diaria, expreso mucho, “te amo” porque para mí, es el sentimiento más puro y hermoso para demostrar que estás ahí, para decirle a esa persona tan importante para ti, que asumes este “gran compromiso” para con él o ella, que le tiendes su mano franca, y que puede confiar en ti por el resto de tu vida

 

Así como lo hizo, Stephen Hawking. (Stephen William Hawking,  físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico británico, quien desde “el amor propio” tomo su enfermedad. y la llevó a un nuevo nivel, aportándonos teorías que hasta hoy, siguen vigentes. Y mostrándonos que el “amor” todo lo cura.

 

Por eso digo que el amor, lo deberíamos practicar todos los días, hacerlo nuestro. O como dijo el maestro, Jaime Sabines, “Amor mío, mi amor” ¡A poco no!

 

Con cariño:

 

Xicani.