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– Disparemos a los migrantes en las piernas cuando estén cruzando la frontera.

– Sería ilegal, señor.

– Entonces hay que poner un foso lleno de serpientes y caimanes.

– En general, no sería bien visto.

– ¿Y qué tal electrificar el muro para que se electrocuten los que quieran brincarlo?

– Sería un poco inhumano, señor.

– Pinten de negro todos los tramos de muro para que absorban el calor y los migrantes se quemen al tocarlo.

– El costo por cada milla aumentaría en un millón y medio de dólares, señor.

Este despliegue de imaginación es de Donald Trump, de acuerdo con Guerras fronterizas: en el interior del asalto de Trump a la inmigración, de los periodistas de The New York Times, Michael Shear y Julie Davis.

Tiene más ideas brillantes contra la migración que todos sus asesores juntos. Pero él ha dicho que no, que la prensa se ha vuelto loca, porque él es duro, “pero no tanto”.

La imaginación podría ser de los periodistas, pero Trump tiene antecedentes, como cuando dijo que los soldados deberían dispararle a los migrantes que arrojaran piedras, o que EU “no debería recibir inmigrantes de esos países de mierda, sino de Noruega”.

O cuando separó a 4 mil niñas y niños de sus padres, de los cuales, a pesar de la orden de un juez, siguen sin ser reunificados unos 900. O cuando suspendió el programa DACA, que amparaba a 750 mil jóvenes indocumentados. O cuando ordenó redadas masivas, supuestamente en contra de migrantes criminales, pero el mismo ICE informa que sólo la tercera parte de los detenidos en redadas tiene antecedentes penales.

Ordenó que los patrocinadores de quienes han obtenido la residencia o la nacionalidad paguen por los servicios de salud que hayan recibido sus patrocinados. Quiere que paguen. Bueno, nada más que la documentación está en papel, resguardada en una instalación subterránea en una zona de cuevas de Kansas City. Se dice que son más de 20 millones de ficheros y cada año se suma un millón y medio más. Pero Trump ha dicho que lo quiere todo listo el 3 de noviembre.

Y ahora va también contra quienes quieren migrar legalmente a EU: o demuestran que están asegurados o que pueden pagar sus servicios médicos, o no hay visado para aspirantes a residentes.

Y ha ido quitando a organizaciones no lucrativas el cuidado de los niños migrantes para encargárselos a contratistas privados, a uno de los cuales ya pagó 300 millones de dólares en 2019. Ha dicho, que “año tras año miles de estadounidenses son asesinados por extranjeros ilegales.”

Se puede concluir que las medidas que los periodistas atribuyen a Trump coinciden con sus empeños xenófobos.

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