Carlos José Phillips -

Por: Carlos Jose Phillips, Director de Promoción Regional Monterrey

Estamos en una era en la que todo se vive a la velocidad de la luz. Podemos estar tres o más personas conectadas en una conversación, estando en distintos continentes. En cuestión de segundos podemos armar un viaje completo con transporte, hotel y diversiones. Es de admirar cómo los jóvenes se sientan frente a una computadora y en cuestión de segundos obtienen respuesta a todas sus preguntas. Los efectos positivos de la tecnología son contundentes y los jóvenes los dominan y los aprovechan.

Definitivamente es el tiempo de los jóvenes, quienes tienen la capacidad de vivir todo muy rápido y no tienen la paciencia de esperar. Sin embargo, hay algo que funciona de otra manera. Nuestras vidas se alargan y, si bien, al día de hoy el promedio de vida en México está alrededor de los 70 años, se espera que en las generaciones de quienes son ahora jóvenes vivan hasta los 90 o incluso los 100 años. A pesar de ello, los jóvenes no están tomando previsiones para hacer un “guardadito” para su etapa como jubilados ¿Qué es lo que hace falta?, ¿qué es lo que deben aprender?

Seguir estos tres pasos en tu juventud, puede marcar la diferencia y calidad de vida en años futuros:

1. Ahorrar. El ahorro es la única forma de hacer un patrimonio. Solo así podemos generar una riqueza que nos sirva para vivir en los años en los que no generaremos dinero. El reto es poder gastar menos de lo que ganamos y guardarlo. John D. Rockefeller, uno de los grandes empresarios de Estados Unidos, tenía dos reglas: ahorrar un porcentaje de sus ingresos y donar el 10% a obras de caridad. La riqueza financiera se logra al comenzar a ahorrar, solo así podremos formar un patrimonio para los años por venir.

2. Paga hoy, disfruta después. Hoy más que nunca tenemos todo tipo de opciones financieras que permiten comprar y disfrutar lo que no podemos pagar: casa, celular, automóvil, viajes, hasta ropa y electrodomésticos de lujo a meses sin intereses. Una vez que lo tienes, estás preso, pues cada mes o semana estás obligado a pagar y al final pagarás mucho más de lo que realmente valen. Nos volvemos esclavos que trabajamos para pagar intereses y compromisos pasados.

Esto es solo una trampa que no nos permitirá crecer. Debemos pensar y actuar al revés, primero usar parte de nuestro sueldo para ahorrar y ya que tengamos el total de lo que vale el objeto de nuestro deseo, entonces y solo así, lo compramos.

Si un mes no tenemos para pagar un crédito nos cobrarán más y si pasan dos meses, nos quitarán el producto. En contraste cuando ahorramos, si un mes no llegas a tu ahorro objetivo no pasa nada, solo tardaras más en reunir el dinero.

3. El dinero debe trabajar para nosotros y no nosotros para el dinero. El autor Robert T. Kiyosaki, en su libro “Padre rico, padre pobre”, escribe que debemos hacer que el dinero trabaje para nosotros y no nosotros para el dinero. Debemos tener activos que nos produzcan dinero (propiedades para rentar, inversiones en empresas, etcétera), no activos que nos hagan tener que trabajar para pagarlos, como las hipotecas. Activos que producen un flujo constante vía intereses, dividendos o rentas, son los que queremos y no aquellos que nos generan pagos y costo financiero mensual elevado.

Para empezar a formar un patrimonio necesitamos definir nuestros objetivos: para qué quiero ahorrar, cuánto voy a ahorrar, cuánto quiero que crezca mi patrimonio y cuál es el plazo. No podemos comenzar a hacerlo, si no podemos responder estas preguntas. Una vez que tengamos la respuesta, nuestro éxito dependerá únicamente de la disciplina que tengamos para ahorrar una parte de cada peso que generemos. Así, podremos después encontrar la forma de invertir esos ahorros para que verdaderamente el dinero trabaje para nosotros.

T: @FinamexCB

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