Guillermo Flores -

 

Por: Guillermo Flores, director Regional de Promoción en Jalisco

@FinamexCB #SoyInversionista

Cuando hablamos de ahorrar e invertir, difícilmente nos detenemos a preguntarnos cuál es la diferencia entre ellos. Hemos escuchado muchas respuestas a esta pregunta y la mayoría de ellas tienen como factor común la inversión asociada con montos y plazos mayores que el ahorro, sin embargo, ¿en qué radica realmente la diferencia?

Podríamos decir que ahorrar es sencillamente guardar el dinero, separarlo, sacrificar un consumo actual a cambio de un consumo en el futuro; en contraste, la inversión va más allá de esta descripción y requiere de un proceso cognitivo que provoca que ese sacrificio del consumo actual se acompañe de la expectativa de que el consumo futuro será de mejor calidad. Dicho esto, ¿una inversión bancaria tradicional o una inversión en Cetes es realmente una inversión o un ahorro?, la respuesta puede estar en la inflación.

 

Viajemos unos años atrás en una situación hipotética: a inicios del 2005, le pedimos a Pedro que invirtiera un millón de pesos en Cetes, a Luis que invirtiera en un pagaré tradicional bancario con la misma cantidad, a Juan que invirtiera un millón en la Bolsa Mexicana, a José que comprara una casa de un millón y a María que dolarizara la misma cantidad.

Si analizáramos esta inversión en el presente mes, los Cetes de Pedro -conocidos como el instrumento de deuda por excelencia en México- convirtieron el capital inicial en $1,889,792 pesos.  Por el contrario, Luis no tuvo tanta suerte pues el pagaré solo le permitió llevar su capital a $1,466,673 pesos. La Bolsa Mexicana parece haber sido un buen vehículo pues Juan convirtió el mismo capital en $3,932,940 pesos. Para José, según el índice de Sociedad Hipotecaria Federal, la inversión inmobiliaria se tradujo en $1,964,578 pesos y María se llevó una gran sorpresa al dolarizar su capital, pues esos pesos amarrados al desempeño del dólar resultaron solo en $1,615,863 pesos.

Después de este ejercicio, vale la pena preguntarnos qué ha pasado con la inflación en el mismo periodo, ya que el alza generalizada de precios en nuestro país convirtió ese millón de pesos en $1,624,730. Todo parece indicar que las decisiones de María y Luis no fueron las mejores en términos de poder adquisitivo y que las otras inversiones resultaron más rentables.

El hecho de tener el dinero a plazos largos o en instrumentos que parezcan sofisticados no significa que realmente lo estamos invirtiendo. Lo menos que podemos hacer por cuidar nuestra inversión es asegurarnos de que en el plazo que elijamos, nuestro dinero crezca a una velocidad mayor de la que crece la inflación, solo así nuestro patrimonio no perderá capacidad de compra. Dicho de otra forma: si tu dinero no te da más que la inflación, mejor gástalo y disfrútalo sin remordimiento.

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