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“Aquel que no es suficientemente valeroso para tomar riesgos no alcanzará nada en la vida.” Muhammad Ali

24 de Enero de 2018

En otras colaboraciones me he referido al efecto que tiene la educación y la “alfabetización” financiera para la conducta de las personas, la formación de sus hábitos y consecuentemente, para su bienestar económico presente y futuro.

 

En el artículo “Risk Tolerance and Goals-based Savings Behavior of Households: The Role of Financial Literacy”, de Chatterjee, Fan, Jacobs y Haas; publicado el año pasado, se trata de hacer analizar a partir de un estudio empírico, la relación entre la alfabetización financiera, con la tolerancia al riesgo y el comportamiento de ahorro orientado a metas de largo plazo en los hogares.

 

En el artículo, se define el concepto de tolerancia al riesgo, como un concepto inverso asociado al de aversión al riesgo usado frecuentemente en temas financieros; se conceptualización como la disposición de un inversionista a perder parte de su inversión, ante la perspectiva – con cierto grado acotado de incertidumbre – de tener un retorno mayor en el futuro.

 

Distintos estudios muestran que, particularmente cuando se trata de metas financieras de largo plazo, por ejemplo las relacionadas con el retiro; se requiere una mínima comprensión de los elementos asociados al riesgo financiero, para incrementar la tolerancia el mismo y, en esa medida, buscar alternativas de inversión que generen en el tiempo un rendimiento promedio mayor. Se trata de que cuenten con información que haga que las personas estén dispuestos a buscar un relativo mayor riesgo, a cambio de un retorno que, en el tiempo, compense ese riesgo y favorezca un retorno mayor que permita cumplir los objetivos de largo plazo.

 

Otros estudios muestran que existe una correlación negativa entre el nivel de alfabetización financiera con el nivel de aversión al riesgo y que a su vez está positivamente relacionada con una condición de tolerancia moderada al riesgo.

 

Este estudio en particular confirma que, tanto el nivel de alfabetización financiera, como un adecuado nivel de tolerancia al riesgo, se relacionan positivamente con las prácticas de: constitución de fondos emergencia en los hogares, así como del establecimiento de planes de ahorro para el retiro de largo plazo.

 

Adicionalmente, el estudio encontró que una moderada tolerancia al riesgo, también se encuentra positivamente relacionada con el establecimiento de mecanismos de ahorro para la educación de los hijos en familias de EUA.

 

Como en todos los casos, se trata de un tema de balances y equilibrios. El estudio muestra claramente que, así como una tolerancia moderada al riesgo es positiva, los niveles excesivos de tolerancia al riesgo tendrán aparejadas conductas negativas de sobre confianza y de comportamiento irracional de los inversionistas, que los llevan a tomar decisiones incorrectas, que comprometen su bienestar financiero y el retorno de las inversiones incluso en el largo plazo.

 

Las conclusiones son relevantes para que, en los programas asociados a promover la alfabetización y el conocimiento financiero, se contemple como relevante la creación de visiones orientadas a una moderada tolerancia riesgo, que posibilite alcanzar las metas de ahorro de largo plazo.

 

Para las personas, el estudio nos muestra la importancia de que nos alleguemos de información financiera suficiente y necesaria; tanto para mejorar nuestros hábitos y conductas relacionadas con la práctica cotidiana financiera (en temas como el ahorro o el gasto), como para entender las implicaciones asociadas a aceptar riesgos moderados en las inversiones que, en periodos largos, generen un retorno más importante el ahorro.

 

Ello es particularmente importante en economías con la mexicana, en la que encontramos prácticas que típicamente se encuentran en extremos: o condiciones extremas a aversión al riesgo que impiden la toma de decisiones financieras adecuadas o; condiciones de limitada aversión al riesgo, que llevan a tomar decisiones que propician escenarios de pérdida al patrimonio y ahorro de los hogares.

 

 

 

 

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM, columnista en El Economista y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. director_general@mb.com.mx – síguelo en Twitter @martinezsolares

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