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El próximo 20 de mayo los venezolanos saldrán a las urnas más por simulación que por competencia partidista. El tramado electoral, delineado desde la silla de Nicolás Maduro, dejó muy poco espacio para la contienda y exagerada solvencia para garantizar su reelección.

Durante estos años hemos visto la erosión —política, económica y social— de Venezuela; el papel de la oposición ha sido responsable y comprometido con la democracia. Ha intentado las vías jurídicas correspondientes para contener los excesos del gobierno de Maduro; sin embargo, creo que esa prudencia se agotó para esta contienda. La MUD no presenta ningún candidato a las elecciones y, con ello, cierra un capítulo más del Manual del Populismo escrito con la sangre de los venezolanos, por el puño de Maduro.

La crisis política en Venezuela tiene al mundo en vilo. El régimen inaugurado por Hugo Chávez y heredado a Nicolás Maduro contó con la simpatía de las izquierdas globales por la apuesta económica que enarbolaba. Representó, en su momento, una opción para contrarrestar los excesos económicos del neoliberalismo latinoamericano. Y, en ese sentido, fue importante.

Sin embargo, los estragos políticos no tardaron en hacerse sentir: la democracia fue sustituida por el totalitarismo populista. La sociedad civil fue la primera en pagar por los devaneos económicos y por los caprichos políticos de Nicolás Maduro —un oligofrénico borracho de poder y adicto al dinero—, de Diosdado Cabello, de Vladimir Padrino López; todos ellos han sido ligados a las redes del narcotráfico internacional.

Pero en el gobierno ni todo es política ni todo es economía. El peso de la opositores —Henrique Capriles, María Corina Machado, Leopoldo López— ha sido definitivo para señalar el desorden que hay en Venezuela y que ha sumido en la desesperación a millones de personas. Sus liderazgos fueron prudentes y responsables a pesar de la persecución y encarcelamiento injustificados. En una contradicción democrática más, ninguno de ellos estará en la boleta electoral.

Los tontos útiles que permiten simular la elección son Henri Falcón -18% de intención de voto- y Javier Bertucci, que tiene el 16% de los votos. TeleSur ha reportado que el presidente Maduro tiene el 51% de la intención de los votos. El 71% de los venezolanos sostiene que Maduro se reelegirá: a pesar de la oposición, de la violencia, de la desgracia humanitaria. El populismo se reinstalará en Venezuela, a pesar de todo.

El enfrentamiento por un modelo económico desencadenó una crisis política ocasionada por la corrupción y los vínculos delincuenciales de los gobernantes. La tensión fue causada por la ausencia de principios morales, de compromiso con la decencia, por la falta de respeto por la democracia. Y para eso, lamento escribirlo, no hay remedio: no hay farmacopea que cure dicha enfermedad.

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