Archivos de la categoría Carlos Alberto Martínez

México: el país de las compras a meses

En los últimos meses se han venido haciendo fuertes críticas al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador por su falta de apoyos a la economía, afectada seriamente por el freno iniciando 2019 y que se profundizó con la pandemia del Covid. En un ciclo económico tan bajo como al que asistimos desde hace dos años, se requiere de todo el arsenal de política económica con que cuenta el Estado.

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La debilidad de las finanzas del gobierno mexicano

Desde hace décadas los políticos mexicanos, junto con los intereses creados, nos han impedido tener un adecuado esquema de finanzas públicas que atienda simultáneamente sus tres componentes: impuestos, gasto público y deuda. Dejando de lado la integralidad de éstos, durante décadas nos hemos pasado discutiendo sobre dichos componentes de manera separada. De los 70 a los 90, la deuda del gobierno era el motor que impulsaba los esfuerzos para mejorar la posición fiscal de México.

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Frente al Covid: Merkel y Sheinbaum, lo más notable

Una de las principales lecciones que la pandemia del Covid nos está dejando es el poder percibir el comportamiento de gobernantes y políticos ante un reto tan complejo. Han transitado desde la insensibilidad e indiferencia hasta el cínico uso electoral del dolor, la incertidumbre y la tragedia humana. En algunos casos, el día a día puede hacerlos pasar desapercibidos, sin embargo, al ocurrir un reto tan formidable, ha salido a relucir lo reprobable del comportamiento de muchos de ellos. En contraste destacan dos gobernantes mujeres que se han caracterizado no sólo por su responsabilidad ante lo sanitario, sino que, al mismo tiempo, han demostrado conciencia y acción por el daño económico que ha generado el encierro prolongado. Me refiero a la canciller de Alemania, Angela Merkel, y la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum.

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¿El papel de América Latina frente al Covid?

Al observar la evidencia que nos está dejando el abultado esparcimiento del Covid en la región de América Latina, es imperativo reflexionar sobre nuestro papel en el mundo y nuestra aportación a la solución de los problemas globales. Lamentablemente, hasta el momento, hemos hecho gala de indisciplina, incredulidad e ignorancia ante la aplastante realidad que muestra el ahogo y la tristeza de esta pandemia. A pesar de haber estado al final de la primera ola del Covid y presenciar la evolución de la pandemia en otros países, a 240 días de los primeros casos en China y 130 días de los primeros casos en la región, nos encontramos en lo mismo de siempre: en la nada, ni para adelante, ni para atrás.

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¿Qué tipo de socio es México para EU y Canadá? / Análisis Carlos Alberto Martínez

¿Qué tipo de socios y vecinos queremos ser ante EU y Canadá?, vale la pena hacerse esta pregunta para definir si la política económica se mantiene dentro de la irreversible tendencia a la apertura económica de la región de Norteamérica o se cierra, perdiendo la oportunidad de ser actores en la nueva composición geoestratégica global.

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El sistema financiero en riesgo: la trampa de la liquidez / Análisis Carlos Alberto Martinez

Las pasadas elecciones presidenciales, el cambio de gobierno y su prolongada curva de aprendizaje, detuvieron nuestra economía. En ese proceso nos encontrábamos cuando vino la pandemia que ha detonado un triple escollo: económico, social y de salud pública. El reporte del INEGI con relación a 12 millones de personas que dejaron de percibir ingresos en abril, al menos 2 millones de empleos perdidos, 6 millones que entrarán en pobreza y la seguridad pública desbordada van a generar tensiones sociales alimentadas por la polarización que se fomenta. En términos de salud pública, ha sido clara la evidencia de la falta de capacidad del Estado para hacer frente a un problema que si bien no fue su responsabilidad, ha sido incapaz siquiera de crear un modelo epidemiológico creíble. La economía no verá una recuperación vigorosa porque las deficiencias estructurales que se han venido presentando desde el día de la elección, permanecen. Así, la falta de inversión privada con escasas posibilidades de incrementarse, incumplimiento del Estado de Derecho y recortes presupuestales crecientes, no auguran una pronta expansión robusta.

En esta lógica, la oportuna intervención del Banco de México para asegurar abundante liquidez en los mercados, junto con el aligeramiento de la regulación de la CNBV para permitir al sistema bancario reestructurar créditos con sus clientes hasta por seis meses, puede resultar en una aspirina si no se atienden problemas de fondo que conlleva la difícil situación económica que vivimos desde mediados del 2018. En efecto, inyectar 800,000 mdp a la economía sin quitar los intereses, y sin apoyo fiscal por parte del gobierno federal, puede detonar que, al final de los seis meses, los bancos busquen a sus clientes y éstos simplemente les digan que requieren profundizar el apoyo o simplemente que sus empresas ya no existen. Durante los últimos años hemos sido testigos de los trillones de dólares que los bancos centrales han inyectado a la economía global, sin contar con la obligada contraparte que resulta de apoyo o ajuste fiscal, según seas el caso.

En el caso de México se negó la posibilidad de dar apoyos a los ciudadanos o las empresas, en especial las pymes, para hacer frente a la pandemia, lo que aunado a los recortes presupuestales va a generar una sobrecarga en la política monetaria pensando que, con abundancia de dinero prestado, los problemas de pérdida de empleos, restablecimiento de cadenas de suministro, el consumo interno y la quiebra de empresas se va a contener. No es así. Únicamente con créditos e intereses, aunque sean diferidos, no se va a lograr mucho y, por el contrario, se corre el riesgo de que el dinero se vaya al drenaje sin que cumpla el objetivo de preservar la planta productiva y, con ello, una recuperación económica sólida. Es necesario que el gobierno impulse subsidios al empleo, diferimientos de pagos y contribuciones e incluso apoyos directos a la luz, gas y pago de rentas. En caso de no hacerlo, las empresas que hoy firman reestructuras de sus créditos en unos meses habrán desaparecido y entonces sí, de la crisis económica pasaremos al problema financiero lo que puede afectar seriamente al sistema de pagos y a la banca que ha tardado mucho en lograr los niveles de solvencia que hasta ahora tiene. Los estímulos monetarios no sirven sin estímulos fiscales.

Oligopolios y gobierno: exprimir a la clase media

Como respuesta a las señales imprecisas que el gobierno ha dado con relación a la crisis de salud y económica que vivimos, la gente salió a las calles al encuentro con la “nueva realidad”. Que no es otra cosa que lo mismo de antes: desempleo, falta de dinero, aumento de casos y muerte por Covid y una inseguridad terrible, eso sí con cubrebocas todos.

La lucha por extraer el dinero de la única parte de la población realmente productiva va a ser encarnizada. Las grandes empresas explotan una concesión del Estado para proveer ciertos servicios, bastante malos, por cierto. Telcel, América Móvil, Sky, Totalplay, VeTV, Telmex-Infinitum, Movistar, entre otros.

A pesar de que han hecho su agosto con la pandemia, no hemos visto ni una sola muestra de solidaridad para con los mexicanos, sobre todo las clases medias que utilizan mayoritariamente los servicios de paga de entretenimiento e Internet. Por el mal servicio que pagamos, producto de los oligopolios tanto televisivos como de telefonía móvil e Internet, todos siguen esperando canales adicionales, tiempo adicional de llamadas o mayores megas, temporalmente desde luego, pues el sector privado no está para regalar indefinidamente.

¿Cómo le sentaría a la clase media la condonación de un mes o dos de los servicios de Internet o televisión de paga? Esa magnanimidad no la tienen las empresas que explotan las concesiones del Estado mexicano; en otros países tal vez sí, la razón: porque compiten entre sí, los consumidores tienen mucha fuerza y existe un Estado fuerte que les pone límites.

Durante el confinamiento, todo México ha sido testigo de los cobros por teléfono, correo y hasta despachos por los servicios, aun sin retraso; la idea es sacar el cobro lo antes posible antes de que la situación económica empeore; “a ver quién cobra al último”, es la frase que pareciera permear en los grandes oligopolios mexicanos.

El gobierno no se queda atrás en este saqueo a las clases productivas. El momento de dolor, incertidumbre y muerte que vive México no ha servido para detener las ansias de los gobiernos por seguir exprimiendo a médicos, dentistas, arquitectos, empresas medianas y chicas, profesores universitarios tanto de escuelas públicas como privadas y mujeres que trabajan por su cuenta, como las corredoras de bienes raíces o maestras de inglés, matemáticas o yoga.

Lo mismo ocurre con las personas que tienen un auto que no son ricos, son millones de mexicanos de todas las clases, que alcanzan a tener un vehículo para transportarse, por cierto, a trabajar. ¿Cuánto ayudaría a la clase media que, por este año excepcional, se condonara la tenencia y verificación vehicular? Nadie da su brazo a torcer, todos esperan que el gobierno del presidente López Obrador abra la cartera y dé a todos. El gobierno federal puede y debe hacer mucho más para proteger las fuentes de empleo, no lo ha hecho aún, pero los gobiernos estatales y la CDMX tampoco.

El monopolio eléctrico es otro ejemplo. El consumo de luz en las empresas medianas y pequeñas, así como en los hogares de familias de clases medias particularmente, en donde el jefe de familia es una mujer han aumentado, producto de la pandemia.

Como en muchos países del mundo, todas estas personas deberían de ser exentadas del pago de al menos dos bimestres de luz, si no es que por el resto del año. Pero el monopolio estatal también se niega a ayudar; por el contrario, la idea es seguir exprimiendo a las clases medias hasta que la gallina de los huevos de oro reviente.

Covid-19 o dinero, qué está prefiriendo la gente

Notoriamente la respuesta pareciera simple: el dinero. La realidad nos indica que sólo 44% de los mexicanos están confinados. Al ver las ciudades relativamente vacías pareciera lo contrario a la estadística; el hecho de que no haya clases, que haya coincidido la Semana Santa, y el No Circula ofrecen un espejismo. Con ver a toda hora las estaciones del metro, el transporte público, las fiestas de los pueblos, las reuniones en las casas, los súpermercados y tianguis, así como tiendas y fábricas abiertas clandestinamente, las cosas son claras. Lo mismo ocurre con los miles de repartidores de comida, los empleados de seguridad y limpieza, taxistas y vendedores ambulantes; es mejor comer que tener Covid, pareciera el raciocinio.

Podemos irnos más allá: en economías como la mexicana, en donde la conectividad a internet es muy deficiente y no existen las condiciones reales para hacer el muy primer mundista home office, no podemos engañarnos con el cuento del confinamiento. Lo importante de la razón que explica la baja respuesta al confinamiento es la necesidad de las personas por salir a conseguir dinero para cubrir sus necesidades; el ser humano lo ha hecho por milenios. Esta realidad no es única para los más necesitados, todos con trabajo o sin éste, salen día a día buscando más ingresos. Actualmente las personas que más están en las calles son aquellas que viven al día o tienen un empleo que tienen que cuidar porque saben que hay mucha gente disponible para ocupar su puesto.

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La solidaridad humana, única salida al Covid-19

En los últimos años, la vida humana se había convertido en un exceso de individualismo. El individuo, sus necesidades básicas, el nihilismo, sus gustos, pasiones y aspiraciones estaban por encima de todo. Así, los procesos económicos e incluso la función del gobierno a través del Estado orientaron sus incentivos y acción a dirigirse al individuo por encima de lo colectivo. El individuo se encumbró por arriba de la sociedad. El dilema antagónico planteado por las ideologías capitalista y comunista ya no es aplicable en estos tiempos de retos universales como el manejo de pandemias, crisis de solvencia moral y económica estatal, deshumanización del capitalismo, fracaso del bienestar comunista, y el increíble avance tecnológico, así como el reto migratorio sin precedentes. Ninguna de las aplicaciones prácticas de estas dos propuestas ideológicas dio, ni darán, respuesta a los retos que tenemos enfrente. El falso dilema de que primero va el bienestar del individuo y con ello se produce el bienestar colectivo ha sido tan falaz como el inverso, que nos dice que es el bienestar colectivo el que va primero y una vez logrado, el individuo naturalmente estará bien. Ya llegó la hora en que la sociedad avance más allá de estos modelos que nada logran en beneficio real colectivo, ya que el primero se queda en lo díscolo del sólo yo y, el otro, se queda en el rollo de repartir lo que no hay ni se genera. El individualismo de los dos modelos quedó atrás y no tendrá cabida en el nuevo mundo. Hay que abrir paso a lo colectivo, a la solidaridad con rostro humano con menos rollo ideológico-romántico del comunismo y menos materialismo obsceno del capitalismo.

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