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Ayer el Banco Nacional de Hungría (BNH), banco central de ese país europeo, anunció mediante un comunicado que durante la primera quincena de octubre realizó una histórica compra de reservas de oro, que además, ha repatriado de manera inmediata. Con esta adquisición récord, el BNH pasó de tener sólo 3.1 a 31.5 toneladas (t).

Esta es la primera compra de oro de esa autoridad monetaria -que no pertenece a la Zona Euro- desde 1986.

Sobre su comunicado, llama bastante la atención leer un tono tan favorable al rey de los metales, si consideramos que se trata de un banco central. El BNH afirma por ejemplo que: “En consonancia con el papel histórico del oro, sigue siendo uno de los instrumentos más seguros del mundo, e incluso en condiciones normales de mercado, proporciona una función de estabilidad y fomento de la confianza.” Cierto.

Agrega que “El papel de las reservas de oro en la nación y en la estrategia económica de la nación, se está apreciando cada vez más, mientras que la posesión y el aumento de las tenencias de metales preciosos de las naciones parecen ser tendencias internacionales decisivas.” ¡Tienen razón!

No olvidemos que China, la potencia naciente, es ya el principal consumidor de oro del mundo. Beijing sabe que para consolidar en el largo plazo al yuan como moneda internacional de reserva, necesita dar muchos pasos, y el primero de ellos pasa por una sólida y grande reserva de lingotes. Los chinos se preparan para la inevitable reforma monetaria que habrá de llegar, en la que el dólar estadounidense perderá su hegemonía.

De forma oficial, la China continental cuenta con 1,842.6 t de oro en reservas (lo que la coloca en el lugar siete del “Top Ten”), pero se sospecha con buenas bases que ocultan por razones estratégicas otra parte, con la que sumarían más de 3 mil t en total.

Ahora bien, ¿por qué es importante que dentro de las reservas internacionales, los países acumulen oro?

El propio banco central húngaro lo responde. Sostiene con acierto que tener reservas áureas dentro del país “apoya la estabilidad financiera y fortalece la confianza del mercado” en su moneda.

De hecho por esas mismas razones y para dar mayor diversificación a nuestras reservas, el Banco de México (Banxico) también realizó en 2011 y 2012, un par de históricas compras de oro por 100 y 20 toneladas, respectivamente.

La diferencia está en que Hungría compró los lingotes y los repatrió, mientras que las 120 toneladas de oro de Banxico siguen bajo resguardo a miles de kilómetros de aquí, en bóvedas del Banco de Inglaterra, en Londres.

Con la compra que le informo, los húngaros tienen ya el 4.4 por ciento del total de sus reservas internacionales, en oro, mientras que México tiene sólo alrededor del 2.6 por ciento. Esto es casi

nada para un país con una de las economías más importantes del orbe, con más de 120 millones de habitantes.

El oro está cotizando hoy cerca de los 1,230 dólares, unos 23 mil pesos la onza troy -más o menos-. Esto es un precio 36 por ciento más bajo que en 2011, cuando llegó a su máximo histórico por encima de los 1,920 USD por oz.

El metal precioso está entonces relativamente barato, por lo que sería muy bueno que Banxico imitara a su homólogo de Hungría, comprara más oro para darle mayor solidez al peso, y cuando menos la mitad de los lingotes se trajeran a territorio nacional, para no dejarlo, por razones estratégicas y de seguridad financiera, en manos extranjeras.

La llegada de un nuevo gobierno Federal parece un momento propicio para hacer un giro notable en esta equivocada política de dejar el oro fuera del país. ¿Se atreverá la Junta de Gobierno de Banxico de la mano de la Comisión de Cambios a dar este gran paso? Sería una buena decisión, en medio de muchas otras que se han anunciado por parte de AMLO, y que no lucen nada bien.

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