Carlos José Phillips -

 

Por: Carlos Jose Phillips, Director de Promoción Regional Monterrey

 

Formular una estrategia particular que considere las necesidades y perfil de riesgo del inversionista, es determinante para lograr los objetivos de cualquier inversión. Para comenzar con el diseño de este plan, es necesario definir los siguientes pasos:

  1. El objetivo de la inversión

¿Por qué quiero ahorrar e invertir? Pregunta simple pero muy importante. No puedo definir nada si no tengo claro para qué quiero los recursos. Comprar una casa, comprar un coche, generar mi fondo de retiro, etc. Cada uno de estos objetivos tiene diferentes horizontes y diferentes perfiles de riesgo y plazo. En esta etapa determinamos cuánto necesitamos ahorrar para que al término del plazo tengamos el monto de recursos meta para lograr nuestro objetivo.

  1. Dinero con el que se iniciará dicha inversión

¿Cuánto dinero tengo hoy? Y ¿Cuánto dinero puedo ahorrar y cada cuándo? Como ya sabemos el ahorro es la base para hacernos de un patrimonio. Sólo con ahorro consistente logramos acumular riqueza. El rendimiento sobre ese ahorro hará crecer nuestro patrimonio en el tiempo. Poner el dinero ahorrado a trabajar en nuestro beneficio es lo que se conoce como inversión.

 

  1. Rendimiento esperado

Nuestra tolerancia a la volatilidad define cuánto es lo que aspiramos que nuestra inversión genere, pero también nos permite conocer las pérdidas potenciales. A menor tolerancia invertimos en instrumentos con menores rendimientos y a mayor tolerancia lo hacemos en instrumentos que nos brinden rendimientos mayores. Si definimos qué instrumentos son los adecuados para nuestra tolerancia de volatilidad entonces solo faltará definir cuánto necesitamos obtener de rendimiento para que nuestros ahorros crezcan lo suficiente para llegar al monto objetivo.

No llegar a nuestra meta podría deberse a que el ahorro no es suficiente o el rendimiento objetivo es bajo. Cuando este sea el caso, debemos replantear si aceptamos una inversión más volátil y/o incrementamos nuestro ahorro.

  1. Plazo de inversión

Muy importante definir en cuanto tiempo queremos llegar a nuestra meta. Si tenemos una fecha definida, tenemos que hacer que nuestra capacidad de ahorro sea coherente con el plazo trazado, al igual que los rendimientos esperados de las inversiones.

  1. Plan de diversificación

Finalmente después de definir el plazo, el monto, el ahorro y la volatilidad, estableceremos cómo vamos a invertir. Existe un gran debate sobre si la diversificación es o no la clave del éxito en las inversiones o si se debe ser menos diversificado y concentrar la estrategia en uno o dos instrumentos.

Si estamos hablando de inversionistas que no son expertos profesionales en manejo de inversiones y que su actividad preponderante no les permite darse el tiempo para hacer la investigación necesaria para escoger en qué y cómo invertir, lo mejor es que un asesor experto diseñe una estrategia diversificada de acuerdo a nuestro perfil.

Uno de los principales objetivos de la diversificación es diluir los riesgos; esto trae como consecuencia que los rendimientos se normalicen y así se pueda establecer una mejor planeación. No existe el instrumento perfecto, aquel que siempre gana lo que queremos que gane y que nunca pierda. Es por esto que hay que poner los huevos en varias canastas.

Si logras establecer estos parámetros podrás cumplir con cualquier meta de inversión. Asegúrate de ser constante y revisar periódicamente tus rendimientos, así podrás corregir la ruta de tus inversiones y redirigir tu plan de diversificación.

 

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